lunes, 16 de agosto de 2021

CHUWÜD

 (María Isabel Lara Millapan)


Trukuray

feypipay ta chuwüd

fey innaltu ko mew mülechi lawe

pewmafilliñ

rangintu kura

fey melichi ülkatuiñ

tremoal taiñ dungun

taiñ amual ka wiñoal

küme nor püllü mew.


La neblina fue anunciada

por el chuwüd

y soñamos con plantas sagradas

que habitan a la orilla del wüf ko

y entre las piedras

con cuatro cantos te invocamos

para sanar nuestra historia

para ir y venir

con el alma en equilibrio.


Fuente:  María Isabel Lara Millapan-Kinturayen. Trekan Antü/Poesía Mapuche. Pontificia Universidad Católica de Chile, 2017.

miércoles, 24 de marzo de 2021

COLETAZOS ESCOLARES O AGÁRRATE QUE VIENEN LOS INDIOS

 (Erwin Quintupill - Saltapura - Gulumapu)

Oiga mamá

Déjese de custiones

El señor villalobos es un sabio

Respetao

Estudió en la uniersiá

¿me entiende?

No una vez

Ha estudiao hartas veces

Dicen que tiene hartos estudios

Eso dicen

Y sale en los libros que me dan pa estudiar

Por eso es una persona que sabe

 

Y dice que los mapuche no existen

Que los verdaderos mapuche fueron de otro tiempo

Que ahora hay puro mestizo

 

Y usté, dale con hacer jejipun

Con entrar al gijatun

¿por qué no va no más, como la doña juana y su familia?

Es bonito, nadie lo niega

 

Pero, pa qué

Digo yo

 

Entonces, la porfiada le habla a su retoño

Con cara de vinagrera

¿Así que eso juiste a aprender a la escuela?

Afi ta mapuce, pi ta mi pvrofesor

¿Fey pi ta pu liwro?

 

Cem per ke ci ta mi ñuke?

 

Petu mogeley ta mi caw!

Petu mogeley ta mi ñuke!

 

Eymi kay, wigka gey mi?

Cew mvley ta mi piwke?

 

 

08.09.19 

viernes, 18 de septiembre de 2020

TRES POEMAS DEL LIBRO "LAS DISTANCIAS", 2010.

Estos poemas son arte de la segunda sección (La Bandera Chilena) de mi libro Las Distancias (2010), que integra otros tres poemas llamados, AZUL, ROJO y BLANCO. El libro fue escrito como contradiscurso al levantado por el Estado a propósito de lo que llamaron el bicentenario.

 


CUECA AZUL

(Erwin Quintupill – Saltapura – Gulumapu)

 

 

Mira la paz de los valles

Mírame bajar las nieves

Mira el torbellino incierto

Que sube desde tus calles

 

No me tires tu aliento

Que tiene espinas

Tírame el pensamiento

Desde tu esquina

 

Desde tu esquina, sí

Da tu confianza

Para que entre nosotros

Haya mudanza

 

Para que haya mudanza

Da tu confianza.

 

 

 

 

CUECA ROJA INTERMINABLE

(Erwin Quintupill – Saltapura – Gulumapu)

 

 

(La muerte) Se agranda Chile pa’l norte

(La muerte) Se agranda Chile pa’l sur

(La muerte) se agranda para los cielos

(La muerte) nos dejan sin pan ni luz.

 

Me empujan pa cerros tristes

(la vida) tiempo doliente

Quemado quedó el sembrado

(abajo) como sufriente

 

Como sufriente, ay no

(caramba) yo voy dudando

Si tendrán dentro ‘e su pecho

(ay, ay, ay) un contrabando

 

 

Un contrabando, duele

(por el cerro) yo quisiera

Devolverte los balazos

(mi vida) en tu sesera

 

En tu sesera, ay no

pierdo el cariño

huyendo por barrancos

(la muerte) vi cuatro niños

 

Vi cuatro niños, sí

(abajo) peras maduras

Parecía un soldado

(abajo) Pero, era cura

 

Pero era cura, no

(debajo) pasan los años

No quiero que con su mano

(tu vida) Me haga más daño

 

Me hagan más daño, sí

(parece) todo es inútil

Han entrado a mi casa

(sufriré) con su fusil

 

con su fusil, de nuevo

(ay, ay, ay) me quita el sueño

mientras va celebrando

(ay, ay, su) bicentenario

 

Toda mi alma, morena

carga consigo una pena

 

 

 

 

CUECA BLANCA

(Erwin Quintupill – Saltapura – Gulumapu)

 

 

(ay, ay, ay) En el bosque verde y claro

rompe el tronco y las ramas (ay, ay, ay, el hacha en mano)

(ay, ay, ay) no se salva ni el remedio.

Tu porfía no se calma (ay, ay, ay, el hacha en mano)

 

Me atajaste las aguas

(Me enredaste) con tus cables

Te llevé a tribunales

(Me enredaste) con tus leyes.

 

Con tu ley me enredaste

(Me ofreciste) un nuevo trato

Y de nuevo en mi tierra

(me ofreciste más maltrato).

 

Anda, era un trato bueno

Ay, ay, ay, con los chilenos.

 

 

 

Quintupill, Erwin (2010). Las distancias. 

lunes, 31 de agosto de 2020

SIN TÍTULO

(Erwin Quintupill-Saltapura)

 

¡Qué jodidos son los indios!

Cuando se salen del margen de los libros de historia

cuando se arrancan de las monedas

cuando habla su azulado corazón

conectado a la memoria de todos los tiempos.

 

06.01.17 

martes, 25 de agosto de 2020

AÑIL

 


(María Cecilia Nahuelquin – Valparaíso)

 

A mi abuela Juana Cuyul

 

En el pantano había un claro,

claro de lavaza fina y espesa.

Como el engrudo que se hace

con agua limpia y harina gruesa.

 

Con las manitos arrugadas,

por encima del lodo,

sacaba lo que brotaba.

 

Era el añil,

negro escurridizo, el cual separaba

barrito negro que hilaba.

 

Las hojas verdes esperan

cocimiento de peta, maqui, pangue y arrayán,

las hojas del traumame y la sal.

 

Al hervor de horas

en lo caliente las hojas, lánguidas y cocidas,

hacen su retirada.

Mientras el añil

fino barrito oscuro,

enluta esta unión y se abraza al calor

para dejar el agua negra azulada.

 

Era lana de oveja que caía sobre

el candente “mejunje”,

de cercana ofrenda recogida

en remojo por tres días.

 

Decía la abuela

esperemos que el sol de señales,

tendida la dejaremos

así nunca se desteñirá

para después hacer en el telar

los chales encajonados

y grandes brezas frezás.

 

así teñía la lana mi abuela,

con sus manitos diestras y arrugadas.

 

En: Figueroa, Damsi. Poéticas mapuches: Lecturas interculturales de la poesía mapuche actual. Tesis. Universidad de Concepción, 2017  pp. 207-208.

lunes, 17 de agosto de 2020

SOBREVIVIENTES

 


 

Crecimos bajo la sombra de la memoria que nos hablaba de malones wigka

Supimos de las casas y siembras quemadas

De hombres enfrentándose al despojo

De mujeres cabalgando furiosas

 

Los viejos y los pequeños huyeron a los bosques

Para buscar el sustento de los tallos nuevos

Y de las maderas envejecidas

Para llorar en silencio

Y guardar… y guardar la historia

Para que en los siglos posibles otros nuestros la conversen

Y se llenen el alma de valor

 

Se nos fue colmando el territorio de fantasmas de piel clara

La sangre fue absorbida por los suelos

En los cuatro espacios repartida

Las cruces infestaron los cuerpos sepultados

Y llenaron de papeles el corazón de los sobrevivientes

 

Pero, la memoria quedó levemente tocada

Intacta casi

Para derramarla en los tiempos venideros

Como la sangre de los que han de caer.

 

08.06.20


estoy leyendo mucho y... a lo lejos, escribo algo
tengo como tres proyectos de escritura en pausa

hay que estudiar/investigar para seguir

jueves, 25 de junio de 2020

OTRA DE ELLAS


(Erwin Quintupill-Saltapura)

Yo no sueño con arañas
Para pesar de algunos/as
No son mi pesadilla
Sí, mi ternura

Pequeñas, bajan desde el techo
Y se posan en mis brazos o en otra parte de mi cuerpo

Ya, niña; déjese
Soy ñimikafe desde hace mucho
Búsquese otra extremidad en la que instalarse
Mire que necesitamos muchos más
Ahora que nadie piensa que se me pasmó la masculinidad
Porque es sólo resistencia
La porfía de la memoria que le digo
La porfía de ser mapuche
Hombre del cosmos en su totalidad

Así es.

Ah?
Quiere contarme acerca de cómo lograr el próximo diseño?
Déle!
Enrédame tus hilos a la piel…


13.11.19


SIN TÍTULO O ¡POR LA MADRE!


(Erwin Quintupill-Saltapura)

Ella llegó a mi vida cuando bajé a la suya

Y a la de su compañero: mi padre.

No creo que haya requerido de un ataque menopáusico
Para decidirse a por mí
Mi padre, tampoco
Ninguno de los dos

Simplemente, en algún recodo de sus vidas aprendieron a amar
De un modo extraño
Diferente al desatado
Por los impulsos reproductivos
Abundantes en el extenso grupo familiar
Abundantes, como cartas de cardo en verano temprano

Hicieron de mi vida un juego

De mi madre recuerdo el aroma de sus comidas
El de su delantal oliendo a verduras cultivadas por ella
Sus manos sanadoras en mi vientre
Sus palabras firmes y serenas llamándome a la cordura

Ahora que he vuelto para siempre
Lo mismo que cuando regresaba por momentos
Suelo ir al cementerio
Sitio de mis juegos infantiles
Para hablar con ella y con él
Pues ambos partieron hace muchos años ya

Me siento a su lado
Al de cualquiera
Y
Descanso
Pienso y
Sonrío

Ah! No llevo flores. No me gusta cortarlas.
Para el día de los muertos preparo flores de papel
Y nuestra cuota de vino

Voy a menudo, por gusto no más
Porque así los echo menos de menos
Porque se afirma su ejemplo en mi conciencia

Por eso, cuando anuncian el día de la madre o el del padre…
Sí, el del comercio, ampliamente publicitado
No voy
Claro que no…
Porque no voy a comercializar la presencia más amada en mi existencia.


En resumen:
Así, como en Dictadura gritábamos por las calles
En contra de la Constitución
Ahora digo que
Al día de la madre me lo paso por la raja.

El día de la madre me lo paso por la ra… ja!!
El día de la madre me lo paso por la ra… ja!!
El día de la madre me lo paso por la ra… ja!!

El-dí-a-de-la-madre-me-lo-paso-por-la-ra-ja!!
Aunque dudo que muchos/as de uds vayan a sumarse a esta consigna y a esta práctica.

10.10.19

jueves, 18 de abril de 2019












El día en que te vayas
qué camino tomarás?

irás al paraíso de los cristianos,
para encontrarte con las armas bendecidas
que asesinaron a nuestros antiguos?

o irás en busca de ese sitio lejano,
que los sentimientos conocen,
al otro lado del mar?

Sep 2018

martes, 27 de noviembre de 2018

SIN TÍTULO




(Erwin Quintupill-Saltapura)

Mi lengua madre no es la castellana
Mi lengua padre no es el castellano

Mapuzugun pigey ta ñi ñuke zugun
Mapuzugun pigey ta ñi caw zugun

Y escribo en castellano porque cuando nací
mi lengua madre y mi lengua padre estaban prisioneros
Desde entonces, está siendo el tiempo de la liberación
Por eso, hablamos campuria
por ahora.

04.08.18

martes, 30 de octubre de 2018

SIN TÍTULO


He visitado las casas de varios viejos de mierda
Y también otras en que habitan lenguas venenosas
con cuidado infinito en este último caso.

Recorrí los egos más galopantes
Me quedé observando largamente a los viejos silenciosos
Me he bebido cuanto mate pelambrero
ha cruzado mi camino
como también los baboseados vasos de torneos de pelotas

La cháchara alegre de los antiguos mingako
fueron mis preferidas
como también el copucheo junto al ataúd de los marchantes

Allá al otro lado del mar, espero seguir mi camino de averiguador
de hombre que quiere saber los tiempos antiguos
para pensar el futuro.

En todos los sitios he hallado retazos de sabiduría con que vestirme
En todas las casas he encontrado un retazo de calor humano
En todas las voces de viejos de mierda hubo un poco de amable vivir.

SIN TÍTULO


Todo es memoria.
Lo porvenir, no existe.

SIN TÍTULO


Para cuando ya no esté
grita fuerte el afafan.
Así podré escucharte.
Yo estaré lejos, recuerda.

SIN TÍTULO


Odio la palabra chamán
huele a sótano oscuro
a catacumba de academia no ventilada.

miércoles, 7 de marzo de 2018

PRIMERA POESÍA




En rigor, mi primera poesía desapareció hace mucho tiempo. En mi opinión era casi poesía, y por ese motivo un día cualquiera decidí quemarla. Tenía algo así como 30 años, tal vez.

La que ahora les presento es el primer trabajo poético en serio realizado por mí. Era 1986, un año casi funesto en mi existencia. Estaba tocando fondo y con ganas de acabar con todo. Demasiadas frustraciones en todos los ámbitos. La peor de ellas quizás, el estar lejos sin tener clara conciencia de todo. Es tal la confusión a la que llega una persona cuando le sobreviene una depresión profunda, mortífera.

Sin embargo, allá por septiembre del año mencionado vi - en uno de los diarios murales de la AGECH[1] - una convocatoria sólo para profesores de todo Chile, a participar en el Primer Concurso Nacional de Poesía del Magisterio (o algo así). Recordé algunos ejercicios que me parecían buenos y los procesé, de acuerdo a las características del concurso. Y envié mi trabajo unos días antes de cerrar el plazo (noviembre de ese año).

En diciembre, pensé que quizás habría algo que hacer antes de despedirme de la existencia y me encerré un par de días seguidos para ordenar los libros, apuntes y mucho cachureo que tenía. Le comuniqué a mi amiga Patricia Ch. de mi decisión y a mi tía Guille. Me prestaron un bolso para la escasa ropa que tenía. Acarreé un par de libros y partí hacia Saltapura.

Ese verano (1987) me llegó una carta desde Santiago que estuvo atascada en Concepción un par de semanas. Allí decía que me habían otorgado el Tercer Lugar en el Concurso aquel y que podía ir hasta allá porque había un premio a entregar/recibir.

El trabajo se llama MAPUCHE EXILIADO EN CHILE; pero, lo envié al concurso con el nombre de “Mapuche residente en la ciudad”. Del jurado, sólo recuerdo que lo presidía don Martín Cerda. También recuerdo que Egor Mardones de Tomé obtuvo el primer lugar, junto a no sé quién. Había un profesor joven de Coquimbo y me olvido…

Ya de vuelta, en Saltapura, pensé y tomé la determinación de dedicarme a escribir por el resto de mis días.


***


Imagen: Carta que comunica resultado del Concurso.








EXILIADO EN CHILE


Erwin Quintupill


1986
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Recuerdos


Recuerdo 1: Manta



I

Mi madre y mi hermana
tejen la manta
bailan sus dedos
sus duras uñas
toman la hebra
blanca y teñida.



II

Allí
desde mis hombros
juega en el viento
envuelve mi cuerpo descalzo
saluda al sol.

Insolente, furiosa
frente a la lluvia y el viento
me abraza.
Las ovejas en fila
van hacia el corral.





Recuerdo 2: Pobreza



Madre, ñuke mía
no llores
padre ha dicho
que el maíz florecerá
que el trigo verde madurará.

Mientras tanto
vamos al sembrado
busquemos matas de yuyo
echemos las hojas
en olla caliente
y untadas de grasa olorosa
llenará el hueco de tu dolor.










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Exiliado en Chile




Nostalgia 1


Tierra
mi tierra
qué lejos te vas quedando
en silencio
te voy llamando.


Nostalgia 2


Mierda!
Qué solo me voy quedando!
Los hijos de la tierra se quedan solos
si les empujan a morir.

Qué solos nos quedamos
lejos de casa
de ti.



Hambre


Tengo hambre.






Quiero volver



I

Ahora que el sol se ha apagado
quiero volver
aunque allá tampoco brille
y nadie me reclame
ni los hombres, ni la tierra.
Quiero volver.


II

Que me recorra el invierno los cabellos
los pies, el barro, la humedad.
Que corra el agua en el camino
y las aguas bajen a beber.

No quiero seguir muriéndome de pena
sin que nadie me mire cuando paso
sin que nadie me salude cuando llego.

Acá donde estoy
todo ha muerto.
Y el aire no se deja respirar
y las frutas ya no saben bien
y me ríen
y me miran
y me duelen.




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Uno que no volverá




Manuel Melín


Cuando mataron a Manuel
algo se rompió
de nuevo en mi interior.

(¿Sería pequeño y moreno
o tal vez tuvo ojos claros?)

Todo es verde
las hojas y los tallos.
Delgados chorillos
reflejan el cielo
y me llenan los ojos
desbocándose.

Manuel, joven como yo
y de igual vocación
en mi sangre
encabritado
moría y nacía diez veces
en cada golpe que le dieron.









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Final




A los que me quitaron
el anaranjado amanecer
y sus aves que cantan
a los que me quitaron
la noche tibia
el brillo de sus estrellas
su inmensidad,
a los que me robaron
un pedazo de vida
parte del aire que requiero,
a los que se llevan a mi amor
dejándome solo,
les maldigo hasta el final del Universo.

La batalla perdida
la reinicio
por los siglos de los siglos
hasta vencer.



[1] Asociación Gremial de Educadores de Chile.

EL CEMENTERIO DEL FUEGO


(Javier Milanca – Valdivia)

A mi pueblo del sur: Los Lagos.

Ellos plantaron en la greda la sutil inercia de la muerte
Dejaron que el recodo sea memoria, que el cerro sea lápida atenta
Y que el río se convierta en lluvia los últimos suspiros del delirio

Y así fue que sobre el hueso y el cráneo aterido
Se desparramó el cemento ajeno
Y el paño verde de la maleza se cubrió con la telaraña de las casas.

Pero en  ciclo de lluvias lunares el fuego abraza las construcciones
hasta convertirlas en humo incierto
las lenguas rojas derriten en humo las maderas
las fotografías y las ventanas.
Es la venganza de los verdaderos hijos del arco iris
Que vuelven convertidos en seres crepitantes.

Nadie puede descifrar la premura de las llamas
en la incandescencia de la noche
Puede que de tanto incendio vuelva a reinar algún día
la soberana estirpe de las nalcas
Y los árboles vuelvan a entonar la canción de las ramas
Por sobre la pobreza de nuestros techos aplastados
Nosotros, no seremos más que el simple futuro de la nada.

Los Lagos: eres la flor de loto de un cementerio de antes
Convertido ahora en un molino de aspas tristes y humeantes
Tu razón de viejo eterno
Juguetea entre los astros de pies húmedos
Nosotros esperamos bajo las piedras mojadas
Que Pillán duerma la mona en el más allá
nos despierte en su averno
Y nos lance en la cara que toda eternidad comienza con la muerte
Y que a toda semilla también le precede la ceniza.

En: Susperregui, Xavier. Pueblo Mapuche. Poemas. Biblioteca de las Grandes Naciones. País Vasco, 2014.

BAJEMOS AL PEÑI JESÚS


Javier Milanca

Rogativa para que bajemos a Jesús 

Mejor bajamos a ese Jesús, lo desclavamos
Y lo dejamos descansar.
Lo acurrucamos en nuestro bosque
O cerquita del fuego para que escuche
En silencio nuestras profecías.

Su Padre lo abandonó
Y los suyos ya no practican lo que rezan.
Mejor le decimos a Jesús que se venga con nosotros
¡Que se venga! que nuestro Rewe no tiene clavos.
Que se saque esa corona de espinas y se ponga un trarilonko de
Foye
Que se venga con nosotros
Aquí no explotamos al hombre por el hombre
Aquí no destripamos la tierra.
Eso sí,
Que no se venga a cachiporrear con eso de caminar sobre las
aguas
Que aquí no estamos para trucos televisivos,
además Kalfukura lo hizo en el Nawel Wapi
con menos aspavientos.
Mejor se moje sus canillas de Wilke y ayude al río a pulir las
piedras.
Que no multiplique los panes
Pues igual nos alcanzará.
Que no multiplique los peces
Que sabemos pescarlos con nuestras manos.
Ahora, si convierte el agua en vino
no nos vamos a enojar,
Porque no es cosa de andar despreciando milagros, así como así.

No siga llorando con los brazos colgando
Que acá también sabemos de calvarios.
Vente Jesús y pelea con nosotros
Que ya no nos quedan mejillas que colocar
Vente Jesús y resucita
así como nosotros hemos resucitado.

Mejor bajemos a Jesús y que su sangre no nos siga culpando.
Vente Peñi Jesús, ahora que muchos están en la cárcel.
¡Mari mari Jesús!
 ahora y en la hora de todas nuestras muertes,
(No diga amén diga Marichiweuw).
¡¡ MARICHIWEUW !!!


marichiweuw : diez veces venceremos !!!



En: Susperregui, Xavier. Pueblo Mapuche. Poemas. Biblioteca de las Grandes Naciones. País Vasco, 2014.

ÁRBOL DE FUEGO EN OTRO PLEAMAR


(Juan Paulo Huirimilla – Osorno)

Converso con mis mayores de la pampa Argentina
Chamamé
De casas deshabitadas con grandes balcones
De aquel hijo que ya no vuelve a su reducción
Porque es sospechoso por buscar su canelo
En el monte de pinos donde el dueño del árbol
Se ha ido a otro pleamar.

En: Huirimilla, Juan Paulo. Árbol de agua. Ñuke Mapuförlaget. 2003.

ESTA VOZ


(Liliana Ancalao – Comodoro Rivadavia)

ella respira en la membrana
de un tambor remojado en la garganta
desde la piel de cueros costurados
hasta la aguada de los teros
lejos

a veces
cuando pienso las alturas
soy un cóndor que se arroja contra el frío
arrancándose las alas en el filo de los pinos

y los volcanes se hacen llamas en los dedos
y me truenan los potros torturados en las
venas

y esta voz
que es ceniza en los labios
pretende ser cascada en el desierto

desde la sangre caer mi llanto
gritar
hasta el abismo del silencio

En: Huenún, Jaime. Lof Sitiado. Homenaje Poético al Pueblo Mapuche de Chile. 2010.

POESÍA DESDE LA CÁRCEL DE TEMUKO


(Mauricio Waikilao)

En mi niñez el hambre era una vocecita que
robaba el pan de mis compañeros de curso.
Un sentimiento que me empujaba a compartir dos
de las cuatro galletitas que me daban en el
colegio. Los perros del fundo compartieron conmigo su
comida: unos pellets con forma de huesitos que mi abuela
sazonó con grasa y sal, una exquisitez que me prohibieron
divulgar, como las sopaipillas de afrecho “fritas”
con agua de pozo. Casi me convencen de que el hambre era un regalo
de Dios que había que padecer con entusiasmo para ganarse el cielo.
La conciencia me la despertó el hambre de otros.
Recibí una  orden del llanto de esa viejita saliendo del negocio del gringo
con su bolsa vacía y me enrolé en esta guerrilla del pensamiento
incorregible para alimentar las armas con frases toscas y canciones sin
rima. Quise ser cómplice de la historia, armero de la política directa para
tumbar esa hambre que casi me mata. El hambre es una desgracia
imperdonable que ahora ocupo como un fusil en esta guerra fabricada
por ley, sostenida por la religión.

En: Huenún, Jaime. Lof Sitiado. Homenaje Poético al Pueblo Mapuche de Chile. 2010.