martes, 28 de enero de 2014

Ver Video el shumpall: Basado en el poemario Mapuche de Roxana Miranda Rupailaf con la actuación de Ximena Huilipan

basado en el poemario homónimo de Roxana Miranda Rupailaf con la actuación de Ximena Huilipan
XIMENA-HUILIPAN
Producido por Roxana Miranda Rupailaf
Dirigido por Gerardo Quezada Richards
Dir.de Arte Patricio Curihual Montaje
Posproducción Sebastian Arriagada De La Maza
Música Faumelisa Manquepillan
Diseño Sonoro: Gonzalo Ganga
Asistente Dirección Oscar Mancilla Leiva
Asistente de Arte Marcia Ahumada
Asistente de Producción Pablo Saldivia Manquilef
textos: Roxana Miranda Rupailaf
voz en off: Jaqueline Caniguan Caniguan
traducción: Jaqueline Caniguan Caniguan
Javier Crespo Manquepi
Diseño gráfico Gregorio Alayon

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http://mapuexpress.org/ver-video-el-shumpall-basado-en-el-poemario-mapuche-de-roxana-miranda-rupailaf-con-la-actuacion-de-ximena-huilipan/

domingo, 26 de enero de 2014

QUÉ FUE DE LA VIDA.

(Cristian Cayupan)

Después de haber recorrido diversos caminos
que llevaban del campo al pueblo
y viceversa; 
caminos que unían la casa y la escuela 
después de tantas alegrías y penas;  
de tantos adoquines y vitrinas
de comisarías y cantinas,
después de elegir por qué piedras dejar los rastros
recién después ahí el poeta se pregunta
¿y qué fue de la vida?


sábado, 30 de noviembre de 2013

Faumelisa Manquepillan: Arte a flor de piel


No le gusta ser tomada como un referente artístico. Sin embargo, su versatilidad la ha llevado a ocupar un sitio importante en la escena cultural nacional.
Sus manos han sido capaces de moldear la impenetrable piedra, descubrir en estos seres inertes, imágenes sobre lo aguerrido y sabio de su pueblo. También han trabajado con fibras naturales en la cestería, mientras su puño recorre paisajes con letra y su voz libera el canto ancestral.
Una mujer, que se convierte esta vez en la figura que 14 Sur destaca de la sociedad anónima que nos rodea, y que desde su sitio, firma su nombre en la historia regional y nacional.
A cerca de 90 km de Valdivia, capital regional de Los Ríos, se ubica la localidad de Puquiñe, comuna de Lanco. Lugar que vió nacer y crecer a esta mujer mapuche, y no sólo a ella; a sus padres, abuelas, abuelos, y  ascendientes ancestrales. “Yo siento que mi ser ha estado acá hace miles de años… El rasgo, el ser mapuche. Aquí en Chile pasa mucho que la gente no mapuche, cree que tiene otra ascendencia, pero no se miran la cara, falta ese reencuentro de la gente que ha ido perdiendo el apellido. Mirarse los rasgos, el cuerpo, las formas, los colores. Elicura habla de la morenidad, yo hablo de los cuerpos, y los rasgos.

Faumelisa y la escritura.

La escritura profunda y descriptiva de Faumelisa Manquepillán, nació seguramente, tal como sus otras habilidades, sin que se lo propusiera, en este caso desde su infancia, “Iba guardando mis escritos, como pensamientos, eso es parte de ser mapuche. Una vez cuando tenía como 10 ó 12 años, me encontré con un folleto de Gabriela Mistral, lo miré, lo leí y dije: Yo quiero ser como ella. Seguí escribiendo y siempre guardando mis cosas”.
Así pasó el tiempo, sin que Faumelisa sintiera aún la necesidad de compartir su escritura, hasta que se dio la oportunidad de hacerlo en una Feria Costumbrista Mapuche. “Me encontré con Sergio Compayante, que me preguntó si podía llevar algo, le respondí que llevaría unas muñequitas (que yo hacía) y que le pegaría unas verseadas”.
Con el tiempo, Faumelisa, valora aquella oportunidad, “Fue muy potente empezar ahí, porque en Lumaco está toda la fuerza espiritual mapuche intacta, donde continúan las mismas familias y el mismo lof. Desde ahí parto y no pude parar con la poesía”.

“Mis pensamientos se coluden con mis manos”

faume-4Las manos de Faumelisa no sólo escriben, sino que son capaces de encontrar formas y figuras vivas, que nos hablan, y nos cantan. Ello a través de su trabajo con la piedra, material que en sí mismo, posee un valor muy propio del pueblo mapuche; permanecer en el tiempo, llevar a cuestas toda una historia, un largo recorrer por miles de años.
Primero, vinieron las fibras naturales con la cestería, “Partí donde las abuelas antiguas a preguntarles cómo trabajaban la ñocha… me entero de todas esas cosas y me pongo a trabajar. Luego de eso mi espíritu se empieza a mover y se me viene el recuerdo de que antiguamente yo veía a mis abuelas hacer torteras de piedra, le decían tortero o piloilo, es como el motor del huso para hilar. Busqué esa calidad de piedra, y pensé que podría hacer un rostro, y así empecé con el trabajo de la piedra. Yo miraba mis manos en ese tiempo, y me parecía increíble que  tuvieran ese poder”.
“Cuando estoy trabajando con la piedra tengo sueños donde me van mostrando ciertas cosas. La piedra me fascina, me atrapa, y me persigue, la piedra me busca. Estoy acá en la casa y me llega una piedra. Mis familiares encuentran una piedra por ahí y me la traen,  eso me parece muy mágico”.
Artista que reconoce en los diferentes materiales la capacidad de entregar su mensaje, “Para mí el canasto, la piedra y la madera también son poesía. Es palabra pero en piedra, en madera, en un canasto, en el libro, en el canto. Todo es un mensaje”.

Faumelisa y su viaje a las Asambleas de la Onu

“Una vez, me invitaron a la celebración de la mujer indígena en la moneda el año 2007. Desde ahí me ubicaron. Un día estaba en el jardín y recibo una llamada por teléfonoSra Faumelisa Manquepillán, la llamo desde el Ministerio del Interior, por orden de la presidenta, para hacerle una invitación a Nueva York, Estados Unidos, acepta o no acepta. Me puse pálida…”
El viaje con la comitiva presidencial a las asambleas de la ONU fue realizado en 2008,“Fue una experiencia muy bonita… yo tuve la suerte de ser una de las personas que alguna vez la acompañaron en un viaje, aprendí mucho, yo fui con la idea de aprender más la trama estatal…hablamos sobre el convenio 169 de la OIT.”
“Yo soy Faumelisa, la mujer mapuche que hace lo que le gusta, me he hecho conocida sin buscarlo y creo que voy a seguir en esto. Han venido desde la televisión, sin que yo los llame o les cuente nada. Yo siempre tengo los pies en la tierra, tengo una conexión muy potente con ella.”
Hoy esta conciliadora mujer mapuche dice sobrevivir con su arte, “Todo el mundo dice: ¡Ay qué bonito, bravo, urra!, pero eso es todo. Hacer que mi poesía y mis trabajos se valoren cuesta mucho, hacer entender a la gente que yo esto lo he tomado como un trabajo, no como un hobbie, ha sido muy difícil. Lo mío son saberes, como cuando la gente va a la universidad que los guarda, transmite, y  también tienen un valor”.
Una de las formas que utiliza, en la actualidad, para concretar la venta de sus artesanías, como los collares de piedra que realiza, es llevarlos hasta donde la invitan a recitar, actividades que cuando en cuando la sacan de su querido Puquiñe, como el pasado Encuentro de Oralitores realizado en Paillaco, o los distintos eventos que se le vienen en noviembre. “Cuando salgo, siempre llevo mis cosas”.
Desde la escultura, el verso y el canto; al aula.
En el marco de la educación intercultural bilingüe, que según Manquepillán comenzó a trabajarse a nivel regional en 1999, es que Faumelisa ingresa a ser parte de este mundo de la educación, “Ha costado mucho hacer entender que debe ser una política estatal, y no sólo talleres locales”. Para ser hoy una educadora tradicional, “En mi misión, al ser educadora tradicional,  me ha tocado acercar a los chicos a su identidad.”
“Es ahí cuando me toca decirles que no lo elegimos, que somos y que ser mapuche significa mucho.  Que llevamos un ADN, una fuerza, y unos rasgos que debieran orgullecernos porque somos pasado y futuro”.
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domingo, 10 de noviembre de 2013

ANTOLOGÍA DE POESÍA MAPUCHE: DIEZ AÑOS

En noviembre de 2003 apareció la primera antología de poesía mapuche realizada por uno de nosotros (Jaime Huenún) ¿o me equivoco?. Se trata de: 

EPU MARI ÜLKANTUFE TA FACHANTÜ
20 POETAS MAPUCHE CONTEMPORÁNEOS

Fue LOM Ediciones la que se atrevió. Hubo aporte económico de la CONADI que Jaime gestionó.

El libro en cuestión sirvió para abrir aún más un espacio ya existente a la fecha para la poesía que enérgicamente veníamos produciendo en ese tiempo.

Mucho tiempo antes, en 1995, Elicura había gestionado la reunión de escritores mapuche y chilenos en una actividad que se llamó ZUGUTRAWUN. Se realizó en Temuco y poco recuerdo de la lista de participantes. Estuvieron, por ejemplo, Leonel Lienlaf, Graciela Huinao, Carlos Levi (fallecido recientemente), Lorenzo Aillapan, entre otros. De entre los chilenos, Gonzalo Rojas, Jorge Teillier, Nicanor Parra, Faride Zeran, Poli Délano y varios más.

Creo que después de ese encuentro, fue esta antología uno de los hitos de la poesía mapuche. Una reunión de autores diversos (David Aniñir, Ricardo Loncon, Bernardo Colipan, Faumelisa Manquepillan, Jacqueline Caniguan, Carlos Levi, Maribel Mora, Lorenzo Aillapan, Victor Cifuentes, Emilio Guaquin, Jaime Huenun, Omar Huenuqueo, Graciela Huinao, Paulo Huirimilla, Maria Isabel Lara, Leonel Lienlaf, Adriana Paredes, Cesar Millahueique, Roxana Miranda y yo). Creo -también- que fue este el primer trabajo de traducción al mapuzugun realizado por Victor Cifuentes, pues la mayoría de los escritores entregaron su trabajo en castellano.



Dice la Presentación del libro, redactada por Jaime:

"Estas palabras se han soñado, se han buscado y se han escrito en dos idiomas (el mapuzugun y el español) y en dos mundos (el mapuche y el chileno); ambos todavía no terminan de encontrarse y de entenderse en plenitud. Pero los nudos de la historia y de la sangre podrán -quizás- ser desatados por la poesía. Porque el fulgor y el misterio del canto y la palabra alumbran y estremecen sin mezquindad a todo aquel que sepa disponer el corazón hacia ellos."

Y en eso estamos. ¡Vaya uno a saber por cuánto tiempo más!

lunes, 7 de octubre de 2013

POESÍA Y ORALIDAD MAPUCHE EN FOTOGRAFÍAS

Las imágenes son de Marcelo Flores Quintupill y corresponden a mi presentación en el Museo Comunitario y Centro Cultural Curarrehue, en San Pedro, el pasado 30 de agosto.


Costado de la sala patio de eventos.


Vista interior del Museo.


Artesanías mías.


Artesanías mías.


Sylvia Gutierrez, directora y dueña del Museo haciendo la presentación de la actividad.








Vista de la escenografía.
(cuatro tapices m,íos confeccionados con lana de oveja, sobre una trama de soga plástica).





Proyectando la traducción al castellano de las canciones en mapuzugun.



Gracias a todos/*as los que me acompañaron y en particular a quienes me colaboraron (Eduardo Cabello, Marcelo y Sonia Flores).

agradecimientos especiales a los dueños de casa (Sylvia y Celso) y a quienes les colaboraron (Fernando Escobar y no sé quiénes más).

sábado, 5 de octubre de 2013

DOS POEMAS DE CARLOS LEVI

YAÑKÜRAY/SUEÑO QUE CAE
(Carlos Levi Reñinao – Selva Oscura – Victoria)

Sus lágrimas
son lágrimas de nuestros ojos,
el rocío de nuestra infancia.
Sus senos son nuestro alimento,
felicidad y recuerdo
de las antiguas siembras.

Sus cabellos
son las cascadas del cielo
donde cristalino es el polvo
que nos cubre.

Con los vientos
hacemos nuestro jardín celestial.
Y ese es su lecho hasta la muerte.

Sus mejillas
riegan la madre tierra
y llevan la esperanza.

Si te falta el camino
dile a la distancia que nos hable,
que nos enseñe.
Ahora sólo escucha,
Su espacio es dulce y transparente.

Recorrí su espíritu,
Su palabra volandera.
Jañkuray se convirtió en agua.
Sus manos labran los campos,
su imagen aparece cada mañana.
Esta es su letra,
la fresca escritura de su aroma azul.

En: Huenún, Jaime. Antología de poesía indígena latinoamericana. LOM Ediciones, 2008.

SEÑALES
(Carlos Levi Reñinao – Selva Oscura – Victoria)

Hemos hilado
en nuestros labios humildes,
estaciones de totora
donde la luna nos enseña.

Me alimento con el olor de su
cuerpo.
Lleva puñados de nieve en sus
uñas.
Sentada en una roca rodeada
con sus trenzas,
soltó un suspiro… que nunca lo
escuché.
Árboles crudos parecían danzar.
El frío la agitaba,
Ojos de estero y hierbabuena.

En este viaje en cadena
llevo remedio de la naturaleza
una planta y manta de canelo.

Donde el aire con la escarcha
soplan
y en el desencanto
quebradas y planicies,
aves en los árboles,
son venas de una mujer anciana.

En la distancia de una noche
estrellada
tú viste nacer el pewen,
el color de sus piñones,
el encanto de engendrar el sol.
Las araucarias nos invitan a
danzar
y su corazón sigue saltando.

Su gavilla de trigo abandonada
en la pradera
son las letras de esta tierra
guerrera.
Y tus lágrimas son lágrimas de
mis ojos,
y el rocío húmedo de nuestra
infancia
me recuerda el hielo, el fuego y
el viento
que son el sueño de la vida.



En: Huenún, Jaime. Antología de poesía indígena latinoamericana. LOM Ediciones, 2008.

COMENTARIO A "POESÍA Y ORALIDAD MAPUCHE"

Eduardo Cabello es un amigo, conocido hace unos 7 u 8 años. Coincidimos en Concepción a propósito de la muestra que realicé en el Museo Comunitario y Centro cultural Curarrehue, en San Pedro de la Paz. Además de haberme ayudado a instalar la escenografía, me ha hecho llegar un comentario que aprecio y que comparto a continuación.

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Mi buen amigo, aunque siempre con algún retraso, te hago llegar mis comentarios sobre tu presentación en San Pedro.

Conversé bastante al respecto con Jorge y Alicia, y coincidimos en que -a diferencia de otras presentaciones tuyas que he podido ver- esta me pareció más sólida y completa.
A qué me refiero. En otras ocasiones sólo has presentado tu trabajo poético, lo que inevitablemente -más allá de que me guste o no lo que escribes- cobra un matiz más cercano a la monotonía (en general, siento que la poesía -cualquiera sea su tipo, origen o corriente- es un lenguaje estructuralmente reiterativo, aunque formalmente lleno de potenciales expresivos, los que al encasillarse en dicha estructura -con cadencias, ritmos y tiempos predecibles- ven menguada su efectividad). Aunque esto último más tiene que ver con la poesía recitada que con la escrita, pues al leer es más probable que cada lector otorgue sentidos, tiempos y pausas acordes con lo que él siente mientras lee (en mi caso, por ejemplo, tiendo a detenerme muchas veces mientras leo un poema; hay imágenes e ideas que debo digerir o ahondar en mi cabeza para poder seguir leyendo, a veces por horas); mientras que quienes recitan normalmente escogen -o simplemente llegan- un modo específico de recitar, de un repertorio no mayor a tres tipologías más ampliamente difundidas, a saber: clásico/melancólico (tipo Neruda); cómico/rupturista (tipo Parra); jadeante/erotizado (comúnmente poetisas). Aunque te pueda parecer caricaturesco, simplista o reductivo, he comprobado que los poetas y poetisas tienden a reiterar uno de esos tres modos de recitar, y quizás es aquello lo que confiere un carácter monótono.

Contrario a esto, en esta ocasión la diversidad de cosas que presentaste le confirió al evento un carácter de viaje. No es un misterio que tu poesía duela; al menos a mí me duele. La cubre un velo de dolor, de ira solapada de nostalgia. Sin los epew que narraste, era imposible adivinar sonrisas en los asistentes. Pero lo que digo va más allá de la inclusión de emociones distintas al dolor. Sobre todo tiene que ver con que encontré mejor contextualizada tu poesía en el marco mayor del canto y el epew. De algún modo, aunque no tengan nada que ver (digo, formalmente), creo que los epew, los cantos y las cuestiones que contabas servían como escenario para entender tu poesía. Tú lo has dicho en varias ocasiones, la poesía como tal no es una práctica aislada en el pueblo mapuche, sino una cuestión que constituye su lenguaje. Ahora bien, yo no estoy de acuerdo con esa idea porque creo que tiende a deshistorizar fenómenos que son históricos y específicos, que tienen tránsitos particulares y que guardan relación con conceptualizaciones que son fruto de esos tránsitos. Sin embargo, creo entender a lo que te refieres.

Creo acertada cada una de tus decisiones. El concepto detrás de la escenografía pudo ser más provechoso, en el sentido que la idea era potente (y visualmente atractiva), pero -si no me equivoco- nunca explicitaste su significado (que además podía vincularse con la intrusión del castellano y el estado de la lengua, semejante al fenómeno del plástico que inunda la tierra y donde todavía se divisan trazos de lana; en general, la idea y la imagen de la urdimbre es hermosa). Incluir imágenes de Saltapura, de la cotidianidad que allí se vive, sirve a su vez para que los espectadores visualicen aquello de lo que se habla, desde dónde se dice lo que se dice. Ciertamente, ello tuvo sentido toda vez que tus explicaciones hacían referencia a ello.
En términos simples, puedo decirte que como expresión artística es quizás la mejor presentación de poesía que haya visto. Y ello no deja de ser paradójico, pues dicha calidad se alcanza también en la medida que la presentación no fue puramente poética. Pero incluiste los elementos necesarios para realzar y comprender esa poesía. 

Pero hay otro asunto que me parece fundamental y es algo que no puedo responder, pues tiene que ver con tus objetivos al realizar estos eventos. Al presentar nuestro trabajo, hay un factor que no está necesariamente a nuestro alcance, y tiene que ver con quiénes lo observan o reciben. De hecho, de algún modo lamenté sentir que buena parte del público ese día no lograría una comprensión cabal de lo que planteabas, y no lo digo desde un prejuicio, sino por lo que se desprende de algunas preguntas o comentarios que te hicieron cuando abriste la palabra. Tampoco es misterio que para buena parte de la sociedad chilena el mundo mapuche es una cuestión desconocida y lejana, que sólo se conoce por un puñado de estereotipos erróneos forjados en la ignorancia y en las malas intenciones de muchos. Si lo que buscas es seguir tendiendo puentes hacia un re-conocimiento recíproco, creo que lo consigues. Tampoco se le puede pedir a un recital que consiga más de lo que puede, o que se encargue de cumplir responsabilidades que no le corresponden.

Pero volviendo a lo más personal, sentí un gran gusto en mi posición de espectador. No recuerdo haberte visto tan cómodo, tranquilo y contento sobre un escenario. Irradiabas la alegría y tranquilidad que sólo emana quien actúa con transparencia.

No sé si he sido claro en mis palabras, pues hoy amanecí particularmente nublado. Pero si hay dudas, podemos seguir conversando.

Un gran abrazo.

Eduardo