martes, 20 de septiembre de 2011

ESCRIBIR EN LA MURALLA



A fines del año 2010, se publicó en Argentina una antología de poesía mapuche llamada “ESCRIBIR EN LA MURALLA - POESÍA POLÍTICA MAPUCHE”. Compilador y prologuista de este libro es Cristian Aliaga, quien contó con la colaboración del poeta mapuche Juan Paulo Huirimilla.

En la edición hubo un trabajo conjunto de Desde la Gente Ediciones del IMPC y Ediciones Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.

Este pequeño: pero, sustancioso libro de 128 páginas se inicia con dos citas que a continuación transcribo:

…nuestra lucha es la calle, callejear
y escribir en la muralla para que otros
recuerden la memoria de los nuestros.

Juan P. Huirimilla

“Alguien dijo:
- Antillanca se hizo carabinero
para ganarse el pan pescando presos a sus hermanos.
¿Qué gusto tiene ese pan, Antillanca?”

Pedro Alonso Retamal

Juan P. Huirimilla, es un poeta joven, originario de la isla Calbuco (zona mapuche-huilliche), que colaboró al compilador tomando contacto con poetas de este lado de la cordillera, constituyéndose así en un vaso comunicante del Wajmapu dividido. Pedro Alonso Retamal es un poeta poco conocido, pues ha publicado sólo un libro, en 1970, llamado Epu mari quiñe ülcantun (Veintiún cantos). Se dice que a la fecha tiene 80 años y que habría venido al mundo en Collico, cerca de Puerto Saavedra. La cita es del poema 19 y puede leerlo en http://poesiamapuche.blogspot.com.

Enseguida, el prólogo viene siendo una introducción extensa y necesaria. A continuación, como parte de lo mismo hay un artículo de Amado Lascar, titulado Para saber y contar,  y contar para saber, y finalmente, otro de Juan P. Huirimilla (Weichapeyuchi ül: Cantos de guerreros, hacia una poética política mapuche).

El cuerpo de la antología se divide en dos partes:

La primera, llamada Cantos de guerreros, incluye letras de canciones mapuche, de las que no se indica la fuente; sin embargo, he visto algunos de esos textos en “Lecturas Araucanas” de Fray Félix de Augusta; otros, probablemente hayan sido tomados de Moesbach.

La segunda parte de esta antología, incluye textos poéticos, partiendo con Pedro Alonso Retamal (1970) y centrándose, principalmente, en autores actualmente vigentes. Del grupo el único fallecido es el peñi José Santos Lincomán Inaicheo, viejo cacique Huilliche.

Los/as poetas en este libro son:

CANTOS DE GUERRERO

Necul Painemal
Abel Kurühuinca
Juan Hueitra
Machi Eugenia
Camilo Melipán
Hernán Deibe
Damasio Caitrú
Pascual Painemilla Ñancucheo
Segundo Jara Calvún
Domingo Quintupuray
Manuel Mañkelef

POETAS MAPUCHE CONTEMPORÁNEOS

Pedro Alonso Retamal
Liliana Ancalao
Cristian Antillanca
David Aniñir
César Cabello
Víctor Cifuentes
Domingo Colicoy
Marcial Colín
Bernardo Colipán
Juana Guaiquil Lipicheo
Carla Guaquín
Emilio Guaquín
Juan Huenuán
Jaime Huenún Villa
Graciela Huinao
Juan Paulo Huirimilla
Leonel Lienlaf
Juan Santos Lincomán Inaicheo
Ricardo Loncón
Salvador Marimán
Tamy Meulén
César Millahueique
Wewün Nagtül
Juan Elías Necul
María Teresa Panchillo
Eliana Pulquillanca
Erwin Quintupill
José Teiguel

Se echa de menos a más representantes de la poesía del otro lado de la cordillera. ¿Es acaso Liliana Ancalao, la única lamgen que ha dedicado parte de sus días a escribir? ¿Es que la poesía no ha florecido en una nueva primavera en las tierras de Neuquén, Chubut o Buenos Aires, por ejemplo? De ser una omisión, espero que muy pronto el mismo Aliaga u otro compilador se dé a la tarea de mostrarnos el discurso de los sobrevivientes de la miserable Campaña del Desierto.

De los poetas que figuran en esta antología urgente, Juan Elías Necul es el único que figura sin antecedentes biográficos. Sus poemas, los que se muestran aquí, fueron tomados de otra, realizada por el dramaturgo chileno Juan Radrigán (Nepegñe Peñi, Nepegñe, Ñuke Mapu Ediciones, Santiago de Chile, 1987), que tampoco entregó antecedentes acerca de los autores y su procedencia.

Como este libro, al parecer, no se distribuye en Chile, he subido varios poemas a http://poesiamapuche.blogspot.com para que los puedan conocer.

viernes, 1 de julio de 2011

NOCHE DE WETRIPANTU


Imagen: Encuentro en Chaihuin.
Fotografía: Erwin Quintupill. Chaihuin, febrero 2008




(Bernardo Colipan – Osorno)

Anochece. Una mano dibuja en los vidrios
el rostro de una helada, cuyo nombre ha olvidado.
Los manzanos sueñan la felicidad
de compartir el mundo con los pájaros.
La Nueva Salida del Sol ilumina
el camino de los perdidos.
El invierno hunde sus pies
dejando una huella sin forma.
La estación de las lluvias es nuestro único consuelo.
Noche de Wetripantu. Un nuevo orden perdura en las cosas.
La memoria recupera el silencio
anterior a la palabra.


Facilitado por Bernardo Colipan al administrador de este blog.

SALUDO DE WE XIPANTU

(Erwin Quintupill – Saltapura)

En este lugar cabemos todos
los elegidos y los despreciados
los pobres y los demás.

El día y la noche intercambian palabras bajo este sol
y llaman a hombres y mujeres
a viejos y a niños.

Los que dejaron de ver
los que se fueron al otro lado del mar
abren sus ojos para sentirnos.

Los de la montaña y los de los bajos
los pájaros que ríen
no dormirán en esta noche-día.
Todos hacen falta.

Despierten al que duerme, dicen las treiles.

El que ha dicho una mala palabra
tiene el espacio de siempre
para contar su tristeza.

El nuevo día será más largo
mientras la nieve cae y el sol regresa
aquí cabemos todos
para el sol somos lo mismo
un solo-corazón y un solo-cuerpo.
Los demás que se sumen.

17.06.05

(Inédito)

REGLE

(César Millahueique – San Juan de la Costa)

“Mi mamá se recuerda cuando despojaron a su abuelo. Llegaron en la mañana temprano y botaron todas lasCosas y los arrinconaron donde los Millahueique. Allí pusierona todos los vivientes que eran dueños, hicieron un solo paño.

“Teófilo Grob trajo la fuerza pública; y de ahí los Grob se hicieron dueño de toda esa parte, de la mitad de Nolgyehue. Los Grob corrieron cerco”.


Te acuerdas de las noches de 1859, cuando venías al galope junto a la fuerza pública; te acuerdas de las terribles noches de asedio cuando carabina en mano corrías los cercos y firmabas papeles que llevaban tu nombre… te acuerdas Teófilo Grob de aquellas terribles noches cuando el wekufe brillaba en tus ojos azules y pasabas balas y maldecías…

En esas noches de miedo amor besaste mis heridas mis verdugos apaciguaron los golpes y tú prendiste un cigarrillo besaste mis amoratadas mejillas y me dijiste que no moriría, que llevarías mi nombre y que cuando aclare iríamos a Nolgyehue a ver a nuestros abuelos… en esa noche soñé contigo hasta que mi guardia me levantó a palos y me dijo:
¡esos campos ya no te pertenecen!
¡esas tierras están lejos!
Y luego me empujó al piso y me revolcó en las excretas de los borrachos de la ciudad que se pretendía…
Luego me sacaron me llevaron a una sala que olía a cloroformo y me inyectaron en las venas
Cuando quise patear a mis enemigos los grilletes me lo impidieron entonces sentí un fierro helado pinchándome las costillas… no supe qué decir tan sólo en la imagen la humedad de tus besos reconfortándome en el delirio… allí supe Nolgyehue queda hacia el oriente de los ríos… sí amor al oriente donde los choiques levitan bajo la luna llena donde Juanico se encanta en cada solsticio de invierno y donde Juan Angel cabalga bajo los aviones que navegan al sur entre las nubes más altas… pasan dejando una estela como esos botes que van por el mar hacia Pucatrihue.

Tómese un matico amigo -me dijo-
Y estiró su mano con una copita de licor…
Ya secarán las heridas -me dijo-
Volverás a cabalgar por esas carreteras abriendo surcos en el viento…

Tu motocicleta en duro volará entonces por estos vados… más allá de esas ciudades…
Al fondo de las grandes autopistas reconocerás la utopía que se refleja
Cada mañana en el espejo…

Sí amor nos desnudamos y tiritando de inocencia nos entregamos a la cabalgata… vimos entonces a aquellos que fusilados cayeron en el puente Pilmaiquén…
Navegando río abajo 29 años después… cavamos en las riberas de esas aguas buscando sus costillas y cavamos en la arena húmeda entre las raíces de los espinillos; en una fosa enorme presentimos sus pechos abiertos y nada más que la voz del lancero diciendo: “cuando niño mi padre en la mitad del río vio esos cuerpos flotando, me tomó la cara y la puso contra su camisa, para que yo no viera, eran varios, muchos que bollaban hacia el mar, yo recuerdo eso, venían de la ciudad supe después señor”

En una tablita escribimos a modo de lápida:

Han venido y besado mis costillas,
Han cavado buscando mi camisa,
Mas mi nombre marcha con las lluvias,
En estas riberas donde encallamos agotados de tanto flotar…
Pucatrihue, Pucatrihue es nuestro refugio…

Luego prendimos unas velitas que aún iluminan las noches en medio de esas lluvias, en esos vientos gélidos del invierno, allá lejos donde los montes se meten al mar…

En: Aliaga, Cristian. Escribir en la muralla. Poesía política mapuche. Ediciones del IMPC y Ediciones Centro Cultural de la Cooperación, 2010. Buenos Aires.

CORRO


Imagen: Dunas.
Fotografía: Erwin Quintupill. Chaihuin, febrero 2008



(Cristian Antillanca – Huiro – Corral)


A los descendientes del longko Paulo Nauco




Corro por la playa
con un caballo y cuatro perros ajenos
ebrio.
En las dunas duermen los antepasados
y en la orilla las corvinas son tesoro
que la mar entierra.
Corro
La noche va cerrando sus mil ojos
Los árboles me buscan a tientas
Julia Nauco se está muriendo
Su hermano está en un asilo
soñando
que corre por la playa
con su caballo y sus cuatro perros
que se trae a Colún a la rubia que lo cuida.
Los abuelos siguen durmiendo
Los gringos se están riendo
Y yo estoy borracho
tendido
soñando
que corro por la playa.

En: Aliaga, Cristian. Escribir en la muralla. Poesía política mapuche. Ediciones del IMPC y Ediciones Centro Cultural de la Cooperación, 2010. Buenos Aires.

NATURALEZA

(Eliana Pulquillanca – San José de la Mariquina)

Háblame otra vez, dame tus señales
que tu dolor no sea tránsito en silencio
en este parto interminable.

Se funde el útero y tus pechos,
exterminio de la fecundidad.

Tu poder, fuerza y energía
se manifieste ante el devastador “progreso”.

Háblame mujer, en tu defensa.

Háblame de los ríos, de los mares,
del aire, del oxígeno.
¿Cuánto es la reserva que nos queda?

Desde tu potestad,
háblame para despertar
de este somnoliento baile de luciérnagas.

¿Cuéntame, quedan pájaros en los bosques dialogando?
¿Cómo salvaremos esa música,
después de la agonía?

En: Pulquillanca, Eliana. Azul Gris. Concurso de Arte y Cultura Indígena. CONADI, 2009.

SIN TÍTULO

(David Aniñir – Santiago)

Yo no puedo dormir así.
Ningún sueño me quiere habitar.

En: Aniñir, David. Haykuche. Segunda Bienal de Arte Indígena. Santiago de Chile, 2008.