jueves, 17 de noviembre de 2016

LITERATURA INDÍGENA



En la Revista PUKARA, Nº 119, de julio de 2016 (La Paz, Bolivia), se publica el artículo que les comparto que no trata de poesía, sino de la primera novela escrita en un idioma originario o nativo, sin traducción al castellano.

Todos saben que como primera lengua me enseñaron el castellano, que aprendí la fonética escuchando a mis padres, y que lentamente he venido aprendiendo a hablar mapuzugun, aunque estoy lejos de hacerlo de modo fluido. Llegar a pensar en mapuzugun es un sueño.

He leído varios textos en nuestra lengua; pero, en general – dependiendo de quien haya escrito – la cuestión se torna difícil, sobre todo cuando se trata de autores no mapuche como los cronistas, curas y “ólogos” en general, porque escriben como se les antoja.

Quizás a algún peñi o lamgen que tenga dominio sobre el mapuzugun tenga la buena idea de escribir – sin traducción – algún texto breve para empezar, sin importar los reclamos de aquellos que no entienden. Pues, habrá que hacer el esfuerzo.

… o lo haré yo, cuando haya aprendido un poco más.

***

AQUPAMPA, PRIMERA NOVELA EN LENGUA PROPIA AMERICANA

Pablo Landeo Muñoz*

AQUPAMPA (2016), mi primera novela escrita en runasimi, sin traducción al castellano, es andina, rebelde y urbana, a su manera. Desarrolla temas relativos a  la migración, al  amor, a la fuerza de los andinos para forjar una ciudad, a la violencia desatada por Sendero Luminoso en 20 años de terror y muerte. Por su  condición andina, no podía estar despojada de su carga mítica ni de todo los referentes culturales  propios de este espacio.

Aqupampa,  Arenal, es la primera novela en una lengua originaria de América,  sin traducción al castellano. En Bolivia, se han publicado cuentos extensos en quechua y  castellano, conozco uno de esos cuentos, lo he leído con suma alegría y celebrado sus cualidades estéticas, me refiero a Saqapa, El cascabel, de Ginés Cornejo Endara (2013)[1]; en Paraguay se ha publicado la novela Kalaíto Pombéro (Tadeo Zarratea, 1981)[2], en guaraní y en versión castellana; lo leí de igual manera con agrado, sorprendentemente en su tercera edición (2012). Estos libros llegaron a mis manos gracias a César Itier, incansable viajero y compañero de actividades académicas en el Instituto Nacional de Lenguas y Civilizaciones Orientales, en París. No manejo noticias respecto a publicaciones sobre narrativa, en otras lenguas originarias de América.

Escribí Aqupampa en runasimi, por simple necesidad. Un bilingüe que utilizó desde wawa el runasimi y el español para comunicarse cotidianamente, no podía vivir de espaldas a su lengua materna. A medida que iba desarrollando mis capacidades para escribir, leer y reflexionar en runasimi, los deseos de escribir en esta lengua fueron convirtiéndose en una necesidad ineludible. Pero Aqupampa y otros escritos míos en quechua tienen también su carga reivindicativa, por ello con mi chiktantar pugnando en  runasimi, luego de algunas reflexiones, decidí escribir en runasimi, sin traducción al  castellano (las justificaciones de esta decisión se hallan en Runasimipi qillqaqmasiykunata qayakuy / Llamado a mis hermanos que hablan y escriben en  runasimi (2012) y en mi libro de relatos Wankawillka (2013)[3].

Aqupampa y las demás producciones escritas por los andinos, en quechua, quechua y español (y otras lenguas nacionales) constituirán -imagino- el corpus para discutir, reflexionar y cuestionar el Bicentenario de nuestra independencia. Para fecha histórica  tan particular seguramente se realizarán diversos eventos y celebraciones fastuosas; se  resaltarán, pienso, la memoria de nuestros héroes, la valentía, la fraternidad de pueblos hermanos para terminar con el absolutismo y muchas etcéteras (hasta se les ocurrirá  invitar a su majestad, el rey). Y aquí surge una interrogación que desde hace un tiempo, me he permitido plantear en andino, en serrano, en quechua, dirigiéndome a mis wawqi-paniy-kuna y a quienes se interesen por el destino de las andinos en el Perú: ¿Bicentenario pachapi, ñuqanchik runakunaqa, imatam hayllisunchik? Es decir; ¿y los runas, los andinos, qué celebraremos en el Bicentenario de nuestra  supuesta  independencia? Esta novela es un desafío para los escritores quechuas porque puede otorgarles la confianza necesaria para escribir en quechua, sin traducción al español. De modo que a partir de un corpus de literatura escrita en quechua, sin traducción, que pueda ir creciendo, sea posible discutir nuestra independencia, al menos desde la  palabra. El desafío es también para los lectores y para la nueva crítica literaria peruana.

Aqupampa fue escrita en el invierno de París, el 2014. Para fines de diciembre ya tenía la primera versión, con sus taras, defectos y todo, mis personajes se habían erigido e impuesto al  frío, a las brumas, modelado acaso por el canto de los cuervos, a quienes  los veía pasar desde el octavo piso de mi habitación, muy cerca de la Sena. En principio  sus orígenes se hallan en un cuento de unas 10 páginas, un cuento imperfecto y lleno de oscuridad. La imperfección, la oscuridad de los personajes exigían visibilizarse hasta que un día pude sintonizar con ellos y sin planificación previa, empecé a escribir semanas previas a Año Nuevo; después de cada breve capítulo, cada personaje reclamaba el derecho de ser visibilizado, cada situación llamaba desde su oscuridad ser esclarecida, en poco menos de un mes tenía el primer borrador, mi primera creatura,  mis personajes con quienes después sufrí, amé y celebré la vida en París.

Aqupampa, solo es un puñado de arena, de ese inmenso arenal nuestro de cada día. Aquí, el texto que acompaña la contratapa:
“Imaynanpitaq paywan pantarurqaku?” nispam tapukullani, waqallani. Ñawsachu, machasqachu, utisqa umayuqchu karqaku, taytaywan pantanankupaq? Hinaspaqa  pantasqankumanta willakuqraq wasiyman hamurqaku ‘Pantarurqanikum taytaykiwanqa’ nispa. Upachu, sunsachu kani, chay kuwintuwan hamuwanankupaq? Imaynataq runapa  kawsayninwan pantachwan? Papelcha tarisqay tutaqa Carloscha maskaqmi yaqalla  rirqani. Rispayqa kunkantapas kuchuramuymanmi karqa, llapa rabyaykunawan, hinaspam ‘Allqukunaqa kaynam wañunku’ niq qillqata saqiykuspay pasakamuyman  karqa. Chaynarquptiy pitaq ‘qanmi sipirurqanki’ niwanman karqa? Chaynarquspaypas  manam hawkachu kayman karqa. Chay yana chunchulnintapas urquruspaymi allqukunaman qaraykamuyman karqa, yawarnintapas quñillatam upyarqamuyman  karqa, hinasparaqmi chukllantapas kañaykamuyman senderokunahina, ismusqa sunqunpas uchpayananpaq, runamasiykunata manaña waqachinanpaq.

París, mayo del 2016.

* Pablo Landeo Muñoz es miembro del Instituto Nacional de Lenguas y Civilizaciones Orientales, Paris, Francia.





[1] Cornejo Endara, Jinés. Saqapa / El cascabel; versión en quechua y castellano. Bolivia, Plural Editores, 2013; 96pp.
[2] Zarratea, Tadeo. Kalaíto Pombéro, (tercera edición) versión en guaraní y castellano. Asunción, Servilibro, 2012; 384 pp.
[3] Landeo Muñoz, Pablo. Wankawillka. Lima, Grupo Pakarina, 2013; pp 82.

jueves, 2 de abril de 2015

EL CEMENTERIO DEL FUEGO


(Javier Milanca – Valdivia)

A mi pueblo del sur: Los Lagos.

Ellos plantaron en la greda la sutil inercia de la muerte
Dejaron que el recodo sea memoria, que el cerro sea lápida atenta
Y que el río se convierta en lluvia los últimos suspiros del delirio

Y así fue que sobre el hueso y el cráneo aterido
Se desparramó el cemento ajeno
Y el paño verde de la maleza se cubrió con la telaraña de las casas.

Pero en  ciclo de lluvias lunares el fuego abraza las construcciones
hasta convertirlas en humo incierto
las lenguas rojas derriten en humo las maderas
las fotografías y las ventanas.
Es la venganza de los verdaderos hijos del arco iris
Que vuelven convertidos en seres crepitantes.

Nadie puede descifrar la premura de las llamas
en la incandescencia de la noche
Puede que de tanto incendio vuelva a reinar algún día
la soberana estirpe de las nalcas
Y los árboles vuelvan a entonar la canción de las ramas
Por sobre la pobreza de nuestros techos aplastados
Nosotros, no seremos más que el simple futuro de la nada.

Los Lagos: eres la flor de loto de un cementerio de antes
Convertido ahora en un molino de aspas tristes y humeantes
Tu razón de viejo eterno
Juguetea entre los astros de pies húmedos
Nosotros esperamos bajo las piedras mojadas
Que Pillán duerma la mona en el más allá
nos despierte en su averno
Y nos lance en la cara que toda eternidad comienza con la muerte
Y que a toda semilla también le precede la ceniza.


En: Susperregui, Xavier. Pueblo Mapuche. Poemas. Biblioteca de las Grandes Naciones. País Vasco, 2014.

MUEREME

(Cristian Cayupan - Puerto Saavedra)

Me estás en el claroscuro del bosque
soñoliento y en harapos, 
me susurra el pecho que me pertenece:
corre ahogado de penumbras,
muéreme te pido en el suplicio de esta noche
solo así reposarán mis manos
y cesarán mis huellas de hacerme pasos
en los confines de esta Frontera última.
El congreso de esta oscuridad me aprisiona,
las piedras de las calles de antaño
están consagradas en mi memoria
como un acongojado poeta que huye del futuro
reivindicando lo más puro de la comarca
-exclamo ¡muéreme de esta pesadilla!

que si viene el alba, seguiré observando tu imagen.

Entregado por el autor.

lunes, 9 de marzo de 2015

SOBRE COSAS COTIDIANAS

(Erwin Quintupill - Saltapura)

Es normal que la gente tenga nombres extraños
el mío lo es, déjenlo así
Es normal que la gente sea cristiana
yo no lo soy, déjenlo así
Es normal que la gente vaya a la escuela
Yo fui, déjenlo así
Es normal que la gente siga la ruta que le indican
Yo pregunto, y elijo una diferente
déjenlo así
Es normal que la gente calle, que no hable, que permanezca en silencio
A mí me gusta el silencio; pero no el de las palabras
sino el del viento, el de la noche, el de la lluvia, el del sol
y todos los demás
déjenlo así
Es normal que la gente se registre
Yo prefiero irme por los caminos callados
déjenlo así
Es normal que la gente no escuche los sonidos de su entorno
Yo prefiero irme a los sitios vacíos y escuchar
y escuchar
déjenlo así
Es normal que la gente no duerma tranquila
Yo duermo bajo el techo de la casa, de las estrellas
déjenlo así
Es normal que a los indios les quiten la tierra en que han nacido
Yo vivo en suelo extraño
y hablo en lengua extraña
Es normal que registren
y no tengo nada más que un cuerpo desnudo y famélico
Es normal que te ofrezcan la venta de lo inimaginable
Yo intercambio mis cosas
Y como si fuera poco
es normal que la vida tenga un precio
que no asumo
que no tranzo

que me vaya por los caminos de barro y de asfalto
con la mirada enfocada hacia al frente
nunca abajo, nunca arriba
Lo único visible para mis ojos ocultos
Es la energía que mueve el cosmos.

Nada es normal
ni el tener hijos
ni el firmar papeles
ni morirse atravesado por las balas
de los que formaron el Estado en que vivo.

Soy la curiosa mirada de las estrellas que desaparecieron
el aliento de los fallecidos
el vapor de los suelos y de los bosques
Eso soy
completamente anormal
como las energías que se funden en cada amanecer.


13.06.14

jueves, 10 de julio de 2014

María Teresa Panchillo (Poeta Mapuche) en serie de TV “Lenguas Indígenas de Chile” (video)



Sinopsis de la serie LENGUAS INDIGENAS DE CHILE, Producida por la Red de Derechos Educativos de los Pueblos Indígenas de Chile y Visualarte. Con el apoyo de UNESCO y USACH. Emisión por Canal 13C. Música y banda sonora original de Ernesto Holman.
Santiago, Chile – 2013.
MAPUCHE DUNGUN – LA PALABRA. Teresa Panchillo, Poeta Mapuche.
Captura serie lenguas de chile - maría teresa panchillo
Fuente: http://adkimvn.wordpress.com/2013/02/26/maria-teresa-panchillo-poeta-mapuche-en-serie-de-tv-lenguas-indigenas-de-chile-video/

SIN TÍTULO

(Gloria Lepilaf - Galvarino)


Volveré

A la lluvia azul que bañaba los bosques

Al delirio nupcial de las  cascadas

A soñar bajo la sombra del roble

A los surcos sembrados de cebada.

Volveré

A las cumbres nevadas con su furia de volcanes 

A descifrar el lenguaje del viento huracanado

A interpretar el misterio de los serenos raudales

A levantar los antiguos rostros petrificados.

Volveré

A contemplar las vertientes del cielo

A reanimar las voces de las doncellas

Al universo donde renacen los sueños


Y los deseos de libertad se despiertan.

SIN TÍTULO

(Gloria Lepilaf - Galvarino)



Otra vez aquí...

Con mi esperanza a cuestas...

Perdida en el universo de las ausencias.

Es breve la tarde...

Y tan inmensa...

La soledad me aprieta fuertemente...

Y la añoranza me golpea...

Esperaré...

Frente a la ruinosa luz de este ocaso...

Hasta sentir tu vivo abrazo

En las manos taciturnas de la brisa.

Sólo vine aquí...

Donde muere la tarde...

A concluir mi agonía...

Respirando el veneno de la angustia

De este amor que es profundo y es ambiguo...

Masticando la nostalgia hasta romperla...


Y bebiendo hasta el concho mis quimeras...