sábado, 30 de noviembre de 2013

Faumelisa Manquepillan: Arte a flor de piel


No le gusta ser tomada como un referente artístico. Sin embargo, su versatilidad la ha llevado a ocupar un sitio importante en la escena cultural nacional.
Sus manos han sido capaces de moldear la impenetrable piedra, descubrir en estos seres inertes, imágenes sobre lo aguerrido y sabio de su pueblo. También han trabajado con fibras naturales en la cestería, mientras su puño recorre paisajes con letra y su voz libera el canto ancestral.
Una mujer, que se convierte esta vez en la figura que 14 Sur destaca de la sociedad anónima que nos rodea, y que desde su sitio, firma su nombre en la historia regional y nacional.
A cerca de 90 km de Valdivia, capital regional de Los Ríos, se ubica la localidad de Puquiñe, comuna de Lanco. Lugar que vió nacer y crecer a esta mujer mapuche, y no sólo a ella; a sus padres, abuelas, abuelos, y  ascendientes ancestrales. “Yo siento que mi ser ha estado acá hace miles de años… El rasgo, el ser mapuche. Aquí en Chile pasa mucho que la gente no mapuche, cree que tiene otra ascendencia, pero no se miran la cara, falta ese reencuentro de la gente que ha ido perdiendo el apellido. Mirarse los rasgos, el cuerpo, las formas, los colores. Elicura habla de la morenidad, yo hablo de los cuerpos, y los rasgos.

Faumelisa y la escritura.

La escritura profunda y descriptiva de Faumelisa Manquepillán, nació seguramente, tal como sus otras habilidades, sin que se lo propusiera, en este caso desde su infancia, “Iba guardando mis escritos, como pensamientos, eso es parte de ser mapuche. Una vez cuando tenía como 10 ó 12 años, me encontré con un folleto de Gabriela Mistral, lo miré, lo leí y dije: Yo quiero ser como ella. Seguí escribiendo y siempre guardando mis cosas”.
Así pasó el tiempo, sin que Faumelisa sintiera aún la necesidad de compartir su escritura, hasta que se dio la oportunidad de hacerlo en una Feria Costumbrista Mapuche. “Me encontré con Sergio Compayante, que me preguntó si podía llevar algo, le respondí que llevaría unas muñequitas (que yo hacía) y que le pegaría unas verseadas”.
Con el tiempo, Faumelisa, valora aquella oportunidad, “Fue muy potente empezar ahí, porque en Lumaco está toda la fuerza espiritual mapuche intacta, donde continúan las mismas familias y el mismo lof. Desde ahí parto y no pude parar con la poesía”.

“Mis pensamientos se coluden con mis manos”

faume-4Las manos de Faumelisa no sólo escriben, sino que son capaces de encontrar formas y figuras vivas, que nos hablan, y nos cantan. Ello a través de su trabajo con la piedra, material que en sí mismo, posee un valor muy propio del pueblo mapuche; permanecer en el tiempo, llevar a cuestas toda una historia, un largo recorrer por miles de años.
Primero, vinieron las fibras naturales con la cestería, “Partí donde las abuelas antiguas a preguntarles cómo trabajaban la ñocha… me entero de todas esas cosas y me pongo a trabajar. Luego de eso mi espíritu se empieza a mover y se me viene el recuerdo de que antiguamente yo veía a mis abuelas hacer torteras de piedra, le decían tortero o piloilo, es como el motor del huso para hilar. Busqué esa calidad de piedra, y pensé que podría hacer un rostro, y así empecé con el trabajo de la piedra. Yo miraba mis manos en ese tiempo, y me parecía increíble que  tuvieran ese poder”.
“Cuando estoy trabajando con la piedra tengo sueños donde me van mostrando ciertas cosas. La piedra me fascina, me atrapa, y me persigue, la piedra me busca. Estoy acá en la casa y me llega una piedra. Mis familiares encuentran una piedra por ahí y me la traen,  eso me parece muy mágico”.
Artista que reconoce en los diferentes materiales la capacidad de entregar su mensaje, “Para mí el canasto, la piedra y la madera también son poesía. Es palabra pero en piedra, en madera, en un canasto, en el libro, en el canto. Todo es un mensaje”.

Faumelisa y su viaje a las Asambleas de la Onu

“Una vez, me invitaron a la celebración de la mujer indígena en la moneda el año 2007. Desde ahí me ubicaron. Un día estaba en el jardín y recibo una llamada por teléfonoSra Faumelisa Manquepillán, la llamo desde el Ministerio del Interior, por orden de la presidenta, para hacerle una invitación a Nueva York, Estados Unidos, acepta o no acepta. Me puse pálida…”
El viaje con la comitiva presidencial a las asambleas de la ONU fue realizado en 2008,“Fue una experiencia muy bonita… yo tuve la suerte de ser una de las personas que alguna vez la acompañaron en un viaje, aprendí mucho, yo fui con la idea de aprender más la trama estatal…hablamos sobre el convenio 169 de la OIT.”
“Yo soy Faumelisa, la mujer mapuche que hace lo que le gusta, me he hecho conocida sin buscarlo y creo que voy a seguir en esto. Han venido desde la televisión, sin que yo los llame o les cuente nada. Yo siempre tengo los pies en la tierra, tengo una conexión muy potente con ella.”
Hoy esta conciliadora mujer mapuche dice sobrevivir con su arte, “Todo el mundo dice: ¡Ay qué bonito, bravo, urra!, pero eso es todo. Hacer que mi poesía y mis trabajos se valoren cuesta mucho, hacer entender a la gente que yo esto lo he tomado como un trabajo, no como un hobbie, ha sido muy difícil. Lo mío son saberes, como cuando la gente va a la universidad que los guarda, transmite, y  también tienen un valor”.
Una de las formas que utiliza, en la actualidad, para concretar la venta de sus artesanías, como los collares de piedra que realiza, es llevarlos hasta donde la invitan a recitar, actividades que cuando en cuando la sacan de su querido Puquiñe, como el pasado Encuentro de Oralitores realizado en Paillaco, o los distintos eventos que se le vienen en noviembre. “Cuando salgo, siempre llevo mis cosas”.
Desde la escultura, el verso y el canto; al aula.
En el marco de la educación intercultural bilingüe, que según Manquepillán comenzó a trabajarse a nivel regional en 1999, es que Faumelisa ingresa a ser parte de este mundo de la educación, “Ha costado mucho hacer entender que debe ser una política estatal, y no sólo talleres locales”. Para ser hoy una educadora tradicional, “En mi misión, al ser educadora tradicional,  me ha tocado acercar a los chicos a su identidad.”
“Es ahí cuando me toca decirles que no lo elegimos, que somos y que ser mapuche significa mucho.  Que llevamos un ADN, una fuerza, y unos rasgos que debieran orgullecernos porque somos pasado y futuro”.
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domingo, 10 de noviembre de 2013

ANTOLOGÍA DE POESÍA MAPUCHE: DIEZ AÑOS

En noviembre de 2003 apareció la primera antología de poesía mapuche realizada por uno de nosotros (Jaime Huenún) ¿o me equivoco?. Se trata de: 

EPU MARI ÜLKANTUFE TA FACHANTÜ
20 POETAS MAPUCHE CONTEMPORÁNEOS

Fue LOM Ediciones la que se atrevió. Hubo aporte económico de la CONADI que Jaime gestionó.

El libro en cuestión sirvió para abrir aún más un espacio ya existente a la fecha para la poesía que enérgicamente veníamos produciendo en ese tiempo.

Mucho tiempo antes, en 1995, Elicura había gestionado la reunión de escritores mapuche y chilenos en una actividad que se llamó ZUGUTRAWUN. Se realizó en Temuco y poco recuerdo de la lista de participantes. Estuvieron, por ejemplo, Leonel Lienlaf, Graciela Huinao, Carlos Levi (fallecido recientemente), Lorenzo Aillapan, entre otros. De entre los chilenos, Gonzalo Rojas, Jorge Teillier, Nicanor Parra, Faride Zeran, Poli Délano y varios más.

Creo que después de ese encuentro, fue esta antología uno de los hitos de la poesía mapuche. Una reunión de autores diversos (David Aniñir, Ricardo Loncon, Bernardo Colipan, Faumelisa Manquepillan, Jacqueline Caniguan, Carlos Levi, Maribel Mora, Lorenzo Aillapan, Victor Cifuentes, Emilio Guaquin, Jaime Huenun, Omar Huenuqueo, Graciela Huinao, Paulo Huirimilla, Maria Isabel Lara, Leonel Lienlaf, Adriana Paredes, Cesar Millahueique, Roxana Miranda y yo). Creo -también- que fue este el primer trabajo de traducción al mapuzugun realizado por Victor Cifuentes, pues la mayoría de los escritores entregaron su trabajo en castellano.



Dice la Presentación del libro, redactada por Jaime:

"Estas palabras se han soñado, se han buscado y se han escrito en dos idiomas (el mapuzugun y el español) y en dos mundos (el mapuche y el chileno); ambos todavía no terminan de encontrarse y de entenderse en plenitud. Pero los nudos de la historia y de la sangre podrán -quizás- ser desatados por la poesía. Porque el fulgor y el misterio del canto y la palabra alumbran y estremecen sin mezquindad a todo aquel que sepa disponer el corazón hacia ellos."

Y en eso estamos. ¡Vaya uno a saber por cuánto tiempo más!

lunes, 7 de octubre de 2013

POESÍA Y ORALIDAD MAPUCHE EN FOTOGRAFÍAS

Las imágenes son de Marcelo Flores Quintupill y corresponden a mi presentación en el Museo Comunitario y Centro Cultural Curarrehue, en San Pedro, el pasado 30 de agosto.


Costado de la sala patio de eventos.


Vista interior del Museo.


Artesanías mías.


Artesanías mías.


Sylvia Gutierrez, directora y dueña del Museo haciendo la presentación de la actividad.








Vista de la escenografía.
(cuatro tapices m,íos confeccionados con lana de oveja, sobre una trama de soga plástica).





Proyectando la traducción al castellano de las canciones en mapuzugun.



Gracias a todos/*as los que me acompañaron y en particular a quienes me colaboraron (Eduardo Cabello, Marcelo y Sonia Flores).

agradecimientos especiales a los dueños de casa (Sylvia y Celso) y a quienes les colaboraron (Fernando Escobar y no sé quiénes más).

sábado, 5 de octubre de 2013

DOS POEMAS DE CARLOS LEVI

YAÑKÜRAY/SUEÑO QUE CAE
(Carlos Levi Reñinao – Selva Oscura – Victoria)

Sus lágrimas
son lágrimas de nuestros ojos,
el rocío de nuestra infancia.
Sus senos son nuestro alimento,
felicidad y recuerdo
de las antiguas siembras.

Sus cabellos
son las cascadas del cielo
donde cristalino es el polvo
que nos cubre.

Con los vientos
hacemos nuestro jardín celestial.
Y ese es su lecho hasta la muerte.

Sus mejillas
riegan la madre tierra
y llevan la esperanza.

Si te falta el camino
dile a la distancia que nos hable,
que nos enseñe.
Ahora sólo escucha,
Su espacio es dulce y transparente.

Recorrí su espíritu,
Su palabra volandera.
Jañkuray se convirtió en agua.
Sus manos labran los campos,
su imagen aparece cada mañana.
Esta es su letra,
la fresca escritura de su aroma azul.

En: Huenún, Jaime. Antología de poesía indígena latinoamericana. LOM Ediciones, 2008.

SEÑALES
(Carlos Levi Reñinao – Selva Oscura – Victoria)

Hemos hilado
en nuestros labios humildes,
estaciones de totora
donde la luna nos enseña.

Me alimento con el olor de su
cuerpo.
Lleva puñados de nieve en sus
uñas.
Sentada en una roca rodeada
con sus trenzas,
soltó un suspiro… que nunca lo
escuché.
Árboles crudos parecían danzar.
El frío la agitaba,
Ojos de estero y hierbabuena.

En este viaje en cadena
llevo remedio de la naturaleza
una planta y manta de canelo.

Donde el aire con la escarcha
soplan
y en el desencanto
quebradas y planicies,
aves en los árboles,
son venas de una mujer anciana.

En la distancia de una noche
estrellada
tú viste nacer el pewen,
el color de sus piñones,
el encanto de engendrar el sol.
Las araucarias nos invitan a
danzar
y su corazón sigue saltando.

Su gavilla de trigo abandonada
en la pradera
son las letras de esta tierra
guerrera.
Y tus lágrimas son lágrimas de
mis ojos,
y el rocío húmedo de nuestra
infancia
me recuerda el hielo, el fuego y
el viento
que son el sueño de la vida.



En: Huenún, Jaime. Antología de poesía indígena latinoamericana. LOM Ediciones, 2008.

COMENTARIO A "POESÍA Y ORALIDAD MAPUCHE"

Eduardo Cabello es un amigo, conocido hace unos 7 u 8 años. Coincidimos en Concepción a propósito de la muestra que realicé en el Museo Comunitario y Centro cultural Curarrehue, en San Pedro de la Paz. Además de haberme ayudado a instalar la escenografía, me ha hecho llegar un comentario que aprecio y que comparto a continuación.

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Mi buen amigo, aunque siempre con algún retraso, te hago llegar mis comentarios sobre tu presentación en San Pedro.

Conversé bastante al respecto con Jorge y Alicia, y coincidimos en que -a diferencia de otras presentaciones tuyas que he podido ver- esta me pareció más sólida y completa.
A qué me refiero. En otras ocasiones sólo has presentado tu trabajo poético, lo que inevitablemente -más allá de que me guste o no lo que escribes- cobra un matiz más cercano a la monotonía (en general, siento que la poesía -cualquiera sea su tipo, origen o corriente- es un lenguaje estructuralmente reiterativo, aunque formalmente lleno de potenciales expresivos, los que al encasillarse en dicha estructura -con cadencias, ritmos y tiempos predecibles- ven menguada su efectividad). Aunque esto último más tiene que ver con la poesía recitada que con la escrita, pues al leer es más probable que cada lector otorgue sentidos, tiempos y pausas acordes con lo que él siente mientras lee (en mi caso, por ejemplo, tiendo a detenerme muchas veces mientras leo un poema; hay imágenes e ideas que debo digerir o ahondar en mi cabeza para poder seguir leyendo, a veces por horas); mientras que quienes recitan normalmente escogen -o simplemente llegan- un modo específico de recitar, de un repertorio no mayor a tres tipologías más ampliamente difundidas, a saber: clásico/melancólico (tipo Neruda); cómico/rupturista (tipo Parra); jadeante/erotizado (comúnmente poetisas). Aunque te pueda parecer caricaturesco, simplista o reductivo, he comprobado que los poetas y poetisas tienden a reiterar uno de esos tres modos de recitar, y quizás es aquello lo que confiere un carácter monótono.

Contrario a esto, en esta ocasión la diversidad de cosas que presentaste le confirió al evento un carácter de viaje. No es un misterio que tu poesía duela; al menos a mí me duele. La cubre un velo de dolor, de ira solapada de nostalgia. Sin los epew que narraste, era imposible adivinar sonrisas en los asistentes. Pero lo que digo va más allá de la inclusión de emociones distintas al dolor. Sobre todo tiene que ver con que encontré mejor contextualizada tu poesía en el marco mayor del canto y el epew. De algún modo, aunque no tengan nada que ver (digo, formalmente), creo que los epew, los cantos y las cuestiones que contabas servían como escenario para entender tu poesía. Tú lo has dicho en varias ocasiones, la poesía como tal no es una práctica aislada en el pueblo mapuche, sino una cuestión que constituye su lenguaje. Ahora bien, yo no estoy de acuerdo con esa idea porque creo que tiende a deshistorizar fenómenos que son históricos y específicos, que tienen tránsitos particulares y que guardan relación con conceptualizaciones que son fruto de esos tránsitos. Sin embargo, creo entender a lo que te refieres.

Creo acertada cada una de tus decisiones. El concepto detrás de la escenografía pudo ser más provechoso, en el sentido que la idea era potente (y visualmente atractiva), pero -si no me equivoco- nunca explicitaste su significado (que además podía vincularse con la intrusión del castellano y el estado de la lengua, semejante al fenómeno del plástico que inunda la tierra y donde todavía se divisan trazos de lana; en general, la idea y la imagen de la urdimbre es hermosa). Incluir imágenes de Saltapura, de la cotidianidad que allí se vive, sirve a su vez para que los espectadores visualicen aquello de lo que se habla, desde dónde se dice lo que se dice. Ciertamente, ello tuvo sentido toda vez que tus explicaciones hacían referencia a ello.
En términos simples, puedo decirte que como expresión artística es quizás la mejor presentación de poesía que haya visto. Y ello no deja de ser paradójico, pues dicha calidad se alcanza también en la medida que la presentación no fue puramente poética. Pero incluiste los elementos necesarios para realzar y comprender esa poesía. 

Pero hay otro asunto que me parece fundamental y es algo que no puedo responder, pues tiene que ver con tus objetivos al realizar estos eventos. Al presentar nuestro trabajo, hay un factor que no está necesariamente a nuestro alcance, y tiene que ver con quiénes lo observan o reciben. De hecho, de algún modo lamenté sentir que buena parte del público ese día no lograría una comprensión cabal de lo que planteabas, y no lo digo desde un prejuicio, sino por lo que se desprende de algunas preguntas o comentarios que te hicieron cuando abriste la palabra. Tampoco es misterio que para buena parte de la sociedad chilena el mundo mapuche es una cuestión desconocida y lejana, que sólo se conoce por un puñado de estereotipos erróneos forjados en la ignorancia y en las malas intenciones de muchos. Si lo que buscas es seguir tendiendo puentes hacia un re-conocimiento recíproco, creo que lo consigues. Tampoco se le puede pedir a un recital que consiga más de lo que puede, o que se encargue de cumplir responsabilidades que no le corresponden.

Pero volviendo a lo más personal, sentí un gran gusto en mi posición de espectador. No recuerdo haberte visto tan cómodo, tranquilo y contento sobre un escenario. Irradiabas la alegría y tranquilidad que sólo emana quien actúa con transparencia.

No sé si he sido claro en mis palabras, pues hoy amanecí particularmente nublado. Pero si hay dudas, podemos seguir conversando.

Un gran abrazo.

Eduardo

jueves, 26 de septiembre de 2013

DOS POEMAS DE MARJORIE HUAIQUI

VER
(Marjorie Huaiqui - Santiago)

Es mejor tener los ojos
en el aguacero
que en la mirada
nublada de rostros
enceguecidos por el consumo.
Es mejor bailar un tango
que sonreírme con la
violencia,
es mejor mirar tus ojos
a pesar que me
impidan abrir
los míos.

(Inédito)

EL SORTEO DE LA PALABRA
(Marjorie Huaiqui - Santiago)

Todos,
se pelean en la ruleta
encontrando su cuota
de razón.
Expectantes ven en la ruleta
cómo caen las bolitas de la voz.
Todos pelean en la ruleta
lograr una canción.
Y,
entre tantas palabras
me pierdo sin opinión.

(Inédito)

Estos son los primeros poemas que Marjorie expone al público. Nos conocimos hace poco y me comentó que hace mucho que escribe; pero, que nunca se ha atrevido a mostrar su trabajo.

Mi lamgen, profesora de Historia, me ha hecho llegar estos escritos con la petición de que los publique.

Bienvenida. Espero que siga este camino.

viernes, 20 de septiembre de 2013

RECITAL - UN PAR DE REACCIONES

A continuación les comparto un par de reacciones a la presentación que hice en el local del Museo Comunitario y Centro Cultural Curarrehue, en San Pedro de la Paz.

La primera es de Alicia desde el público y la segunda es de Sylvia, gestora del Museo.



ALICIA

Querido Quintupill;

Sólo quería escribirte para comentarte que me gustó mucho lo que presentaste en el museo comunitario el otro día. Le decía a Eduardo que me gustó mucho lo que hiciste, las decisiones que tomaste, el orden que le diste a las lecturas y narraciones, el uso de las imágenes, de los textos "originales" y traducidos, la escenografía, las ideas implícitas y explícitas que estaban ahí.... honestamente, me gustó mucho. Personalmente, considero que cumplió a cabalidad con, por una parte, la idea de compartir tu trabajo personal con quienes tuvieran el interés, y por otra parte, con el hecho de compartir, mostrar, difundir algunos de los aspectos que - desde mi punto de vista - son los más valiosos de la cultura mapuche y de los cuales los "no mapuche", ciertamente, tenemos mucho que aprender ya sea porque los hemos olvidado, negado u omitido a lo largo del tiempo, ya sea porque desde hace varias generaciones atrás los desconocemos... o porque nunca los conocimos. Me refiero a la relación con la tierra, con la naturaleza, con los antepasados; a la importancia de la vida familiar y los vínculos comunitarios; a la fuerza de la palabra; a la expresión del dolor, de la muerte, de la injusticia; al compartir cantos, historias, risas, miradas, y silencios...

Pensé también en algunas personas cercanas a mi - amigos, familia de Santiago - que, frente a su (por ellos mismos) reconocida ignorancia en relación a "lo mapuche", harían bien en escucharte para entender un poco más algunas cosas, para aprender otras tantas que yo, lentamente, he ido aprendiendo, y que me han cambiado la vida desde que conocí a las familias de Cunco Chico, a la ñaña Elisa, y ahora, a ti y tu familia.

Te agradezco profundamente el compartir.
Un abrazo muy grande,
Alicia.

pd. Fue tanto lo que me gustó que sentí la necesidad de "guardar el momento", así que lo registré en audio con mi celular; espero no te incomode. Aquí te lo envío adjunto; está casi completo.

SYLVIA


Gracias  apreciado Erwin por tus palabras y no sólo es tu opinión, sino que es la opinión de todo el público asistente.¡¡¡FUE UN EXCELENTE RECITAL!!!. Hubo personas que te conoció años atrás y encontraron a un hombre y artista, maduro, reflexivo y por sobre todo sensible y muy ameno. Los cuentos gustaron mucho y me pidieron que podría publicarlos en nuestra página, obviamente publicando el origen...así es que si tu quieres, los podemos publicar en la página y en el blog del MCCCC. Como te pudiste dar cuenta que nuestro público es un poco reducido, pero es un público culto, sensible y muy motivado por el espacio que se ha creado. Este espacio ayuda y motiva escuchar, comprender, respetar y valorar al artista.

Ojalá que puedas repetir tu recital en varios lugares,es justo y necesario que nuestro pueblo sepa que cuenta con artistas anónimos tan o mucho más valiosos que los que aparecen en los medios masivos de comunicación. Nosotros queremos entregar una copia de la grabación a la radio comunitaria Energía para que se transmita especialmente a un buen número de mapuches que hay aquí en San Pedro, Boca Sur, Michaihue, Sn Pedro de la Costa, etc.¿te parece?.

Te cuento que Marcelo tomó excelentes fotos, hizo un trabajo muy profesional....Lo llamaré para que él haga el trabajo de enviártelas, ya que nosotros damos bote en cuanto a computación...

Una vez más muchas gracias Erwin por habernos dado la oportunidad de entregarnos  un trabajo tan profundo y delicado y cuídate mucho.



Un gran abrazo, sylvia

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La dirección del Museo es http://www.altardepiedra.cl/

domingo, 25 de agosto de 2013

RECITAL


El sábado 31 de agosto estaré en el Centro Cultural Curarrehue, ubicado en san Pedro de la Paz, al sur de Concepción, al sur del Bío Bío, leyendo poemas de mi autoría y narrando relatos tradicionales.

Poemas
Relatos tradicionales
Conversación

Dibujo del afiche: Fernando Raguileo
Diseño: Marcelo Flores Quintupill

miércoles, 21 de agosto de 2013

CARLOS LEVI (1968-2013)

Ayer, martes 20 de agosto, Jaime (Huenun) escribió un mensaje breve en su cuenta de facebook, y dice así:

"Ayer me enteré, a través de la querida Alicia Araneda Parra, del triste fallecimiento de nuestro peñi y ülkantufe Carlos Levi Reñinao. Poeta fino y silencioso, murió en la pobreza y la marginalidad el día 11 de agosto en las afueras del Hospital Regional de Temuco, siendo sepultado por sus familiares y algunos amigos el día 14 en el cementerio de la comunidad Cheuque en Selva Oscura. Ayim, su hijo, y sus poemas de belleza plena y arraigada, quedan como testmonio de su breve paso por este mundo.

"Larga luz a tu espíritu, peñi, las estrellas del Wenumapu danzan para ti, como tus palabras en la tierra para nosotros.

Agrega Jaime en esa nota un poema de Carlos:



SE FUE

(Carlos Levi)

Se fue.
Como los árboles
suenan sus palabras.
Cómo quisiera que te levantaras,
que no fueras como los árboles tendidos.
Sé que en otras tierras estás.
Te necesitan más ahora.
Sé que no se duermen tus kultrunes,
uno es con cuatro trazados
que nos indicaba tu mirada,
el fin de tu canto.
Con los puntos cardinales
se cumplió tu jornada,
incomprendida a veces.
Qué más te puedo pedir
si hasta en sueños nos encontramos.
En ellos te vi con tus chamales,
llevabas los ojos decaídos
por la lenta ausencia.
Cómo poder devolverte la vida.
Sé que nos encontraremos
allí donde hicimos sonar las piedras,
en ese silencio.




sábado, 1 de junio de 2013

ANTOLOGÍAS

INVITACIÓN

Para participar en dos antologías poéticas que se publicarán en formato digital y formarán parte de la Biblioteca de las Grandes Naciones junto a otros libros ya publicados como Cuentos de palestina, Mil y un poemas saharauis, Antiguos cuentos africanos… o el último “Nuestras poetas del mundo”. Una iniciativa altruista que pretende recoger tradiciones y literatura de los pueblos para que quede para siempre al alcance de todos y contribuya a conocer mejor a los pueblos y sus gentes para que puedan respetarse sus derechos y podamos ser todos un poco más libres.

1ª Antología: “Mujeres en la historia”, en la que podrían participar poetas, mujeres y hombres de todo el mundo, con poemas dedicados a la mujer y a mujeres que hayan destacado por cualquiera de las muchas facetas en que han podido hacerlo.
El plazo para enviar las obras será hasta el 31 de julio de 2013, pudiéndose ampliar si hiciera falta más material para completar el volumen o por la, necesidad de hacer más de un libro. Si las autoras y autores envían una fotografía y reseña., podrá aparecer también en la antología. Se hará una selección de todo el material recibido, pero procurando en todo caso que haya al menos un poema por autora o autor. Se publicaría a finales de septiembre. Las obras deben enviarse al correo xsusperregi@gmail.com  indicando el título de la antologíoa para la que se envían.

2ª antología: Poemas por Palestina, enb la que podrán participar igualmente poetas de todo el mundo dedicados al pueblo palestino.
Elñ plazo para enviar las obras es 31 de septiembre de 2013, pudiéndose ampliar si hiciera falta más material para completar el volumen o por la necesidad de hacer más de un libro. Igualmente podrán enviarse fotografía y reseña, aunque no es obligatorio y también se hará una selección de todo el material recibido. Se p’ublicará en el mes de noviembre. Las obras deben enviarse a xsusperregi@gmail.com indicando el título de la natología para la que se envían.  Se publicará a finales del presente año.

Enlace del último libro publicado (Nuestra poetas del mundo”, una muestra del tipo de publicación a desarrollar

martes, 7 de mayo de 2013

LA MAPUCHIDAD SEGÚN ELICURA CHIGUAILAF



La mapuchidad según Elicura Chihuailaf
25 ABRIL, 2013

Poeta, profesor y autodenominado oralitor mapuche, Elicura Chihuailaf (60), ha planteado la reivindicación de los derechos ancestrales de su pueblo desde sus primeras obras en los años 80. Hoy, consagrado como un referente literario –sus libros han sido traducidos a diez idiomas y fue nominado al último Premio Nacional de Literatura–, hace una lectura sobre el histórico desencuentro entre chilenidad y mapuchidad.
Por Fernando Villagrán / Fotografía: Héctor González de Cunco
Paula 1120. Sábado 27 de abril 2013.
Dentro de la cultura mapuche, el azul es un color sagrado que tiene que ver con el origen de la vida. Y esa palabra, azul, está en todos los títulos de los libros de Elicura Chihuailaf, poeta y oralitor, como se dice a sí mismo, escritor en residencia en la Universidad de la Frontera de Temuco e integrante de la Academia Chilena de la Lengua. A orillas de un sueño azul; De sueños azules y contrasueños; Tierra azul; Relato de mi sueño azul, están entre sus libros fundamentales, y próximamente la Universidad de Talca publicará Ruegos y Nubes en el azul.
Su poesía, –que ha sido considerada como una plataforma de resistencia cultural y de afirmación de la identidad mapuche– ha sido incluida en numerosos textos escolares y traducida y publicada en italiano, francés, inglés y neozelandés y hasta en chino mandarín. Ha ganado diversos premios tanto en Chile como en el extranjero y el año pasado fue postulado al Premio Nacional de Literatura por la Universidad de la Frontera.
Elicura, padre de seis hijos, vive en la comunidad mapuche Kechurewe, en la misma casa azul que sus padres construyeron hace setenta años. Comparte la vivienda con su mujer, Camila, su hermana Rayén, y su madre de 96 años, Laura Nahuelpán. Allí, a 700 kilómetros de Santiago y a 70 de Temuco, está empeñado –murrera y hacha en mano– en el desmalezamiento y limpieza del amplio entorno de la casa familiar, así como en cortar leña para la calefacción en el invierno que se viene. También prepara los detalles del diseño de su próximo libro, Ruegos y nubes en el azul, ilustrado por Tatiana Álamos, y las giras programadas por algunas ciudades de Chile y también por Brasil, Italia y Grecia.
Tus abuelos hablaron solo el mapudungún y son una presencia muy fuerte en tu memoria. ¿Qué pasó con tus padres y la relación con los chilenos?
Mi abuela se llamaba Rosinda y mi abuelo Juan era lonko de la comunidad de Kechurewe. Con ellos pasamos mucho tiempo cuando niños, porque mis padres trabajaban como profesores en una pequeña escuela de la comunidad, entonces los días junto al fogón escuchando los relatos de la abuela Rosinda sobre el origen de las cosas, la familia, la tierra y la naturaleza, quedaron en mí para siempre. La historia de mis padres fue distinta, porque ellos debieron emigrar jóvenes de sus comunidades. Mi padre había salido hacia la ciudad, condicionado por aquella realidad heredada de la ocupación de tierras por parte del Ejército chileno, que se traducía en reducciones para familias que crecían y tierras que no estiraban. Mi madre, hija de un lonko de la zona de Villarrica, hizo el mismo camino y jóvenes se encontraron para vivir el amor. Ellos sufrieron en carne propia la discriminación intensa de esos años en que debieron aprender el castellano, cuando el castigo por ser sorprendidos hablando el mapudungún era mantenerse arrodillados sobre un cajón con arena o trigo en un rincón de la sala.
Pero tu padre se transformó en un líder reconocido en la zona.
Fue profesor normalista, gran orador en castellano y mapudungún y llegó a ser elegido regidor (actual concejal) con la primera mayoría en la comuna de Cunco, por el Partido Radical, ejerciendo el cargo durante veinte años. Creó el primer liceo de la comuna y, entre otros oficios, trabajó algún tiempo como juez de policía local, superintendente de Bomberos y dirigente gremial del magisterio.
Ese liderazgo de tu padre debe haber sido una ayuda para tu educación.
Yo partí, igual que mis hermanos –Arauco, América y Rayén– estudiando la primaria en la escuelita de la comunidad que crearon mis padres y tíos. Luego, cuando mi padre se trasladó a Cunco, fui a la escuela de esa comuna y de allí partí a estudiar la secundaria como interno al Liceo de Hombres, ahora llamado Pablo Neruda. Claro que fui un privilegiado porque en Cunco mi padre era un líder respetado y luego en el liceo la mayoría de los internos éramos de origen campesino y de pequeños pueblos, lo que ayudaba a la convivencia de un mapuche buen alumno con esos chilenos.
La abuela de Elicura se llamaba Rosinda y el abuelo Juan, era lonko de la comunidad de Kechurewe, donde vive el poeta. Con ellos pasó mucho tiempo cuando era niño porque sus padres trabajaban como profesores en la pequeña escuela de la comunidad. Pasaba los días junto al fogón escuchando los relatos de la abuela sobre el origen de las cosas.
¿Y qué pasaba con el mapudungún?
Bueno, no se podía hablar, porque prácticamente todos mis compañeros eran chilenos. Solo podía hablarlo en tiempo de vacaciones y así se va entorpeciendo el uso, como ocurre con cualquier idioma que dejas de practicar. Después, en la universidad, con otros compañeros mapuches en Concepción, tuve que hacer el esfuerzo para recuperar la lengua que empezaba a perder, como les sucede a tantos que emigran a la ciudad.
¿Cuánto te marcó tu experiencia universitaria en Concepción?
Ingresé a estudiar Biología el año 1971 y con el golpe de Estado todo se interrumpió. Viví poco antes de septiembre de 1973 una experiencia traumática, cuando con grupos de compañeros manifestamos nuestra solidaridad con marineros antigolpistas que habían sido detenidos y torturados en Talcahuano. Hubo un allanamiento de militares que nos hicieron una encerrona para golpearnos brutalmente, hubo heridos, yo recibí culatazos de fusil que me dañaron el pulmón izquierdo y tuve que viajar a casa de mi familia al sur para poder recuperarme. Muy luego vino el golpe militar, que significó la detención de mi padre en Cunco, después lo llevaron al regimiento de Temuco y luego a la cárcel. Mi hermano y mis primos también sufrieron la represión.
¿Cómo viviste ese trastorno en tu vida familiar y los estudios?
Con el paso del tiempo volví a rendir la Prueba de Aptitud Académica y reingresé a la Universidad de Concepción. Con muchos baches logré terminar la carrera de Obstetricia, que nunca ejercí, y en el año 1981 viajé a Temuco para dedicarme a tareas agrícolas.
¿Y la poesía cuándo apareció en tu vida?
De alguna manera estuvo siempre esa vocación por los relatos escuchados a orillas del fogón. En la comunidad vivíamos al lado de un bosque grande y muy diverso, lleno de pájaros, sonidos y texturas. Teníamos el dormitorio muy pegado al techo, sentíamos la lluvia y, cuando llegaba la nieve, nuestra madre se ocupaba de tener piedras calientes para abrigarnos las manos. Salíamos todos a jugar en medio de un paisaje que era poesía pura. En el liceo sentía nostalgia por todo eso y venía la necesidad de conversarlo con alguien. No podía compartirlo con mis compañeros de internado en mi lengua, entonces no tenía otra opción que escribir esas conversaciones conmigo mismo en hojas de cuaderno. Nunca pensé en un libro, porque también los libros eran algo ajeno, ellos no hablaban del universo mapuche.
¿Y qué pasó con esa escritura en la universidad?
Yo seguía escribiendo textos en hojas sueltas y unos compañeros con los que compartía habitación encontraron un día algunos poemas que quedaron encima de mi cama al doblar la frazada, los leyeron y, curiosos, indagaron quién era el autor. Pensé que podrían ser motivo de alguna burla pero, ante mi sorpresa, los encontraron buenos. Me preguntaron si había más y, entonces, fruto de aquello resultó mi primera publicación, en el año 1977, con una pequeña tirada a mimeógrafo: El invierno y su imagen.
¿Por qué te defines como un oralitor?
Es un concepto que empecé a emplear en los años noventa en un encuentro en México cuando se nos pedía una definición de cómo abordábamos el trabajo de la escritura. Yo venía del mundo de la oralidad desde niño. Cuando escribo es porque siento la necesidad, no como una disciplina diaria. Yo no indago más que en mi memoria y en mi emoción. Ya no estaba en la oralidad ni había accedido a la literatura sino que habitaba un espacio no nombrado que se podía llamar oralitura.
¿Qué significó que estuvieras nominado como candidato al último Premio Nacional de Literatura por varias universidades chilenas y que ello se pueda repetir en un futuro cercano? 
Para mí fue la posibilidad de percibir que existían personas adelantadas que, más allá del discurso, reconocían la existencia de una diversidad en la que estaba yo, como un mapuche que ha estado en el quehacer escritural y conversacional desde los años ochenta. Quienes me propusieron al premio, entre una larga lista de personas que lo merecerían, abrieron una puerta para un oralitor mapuche y una posibilidad que nos haría parte, desde lo mejor del ser humano, la palabra, como habitantes visibles en este territorio. Me llegó como un cambio significativo desde la sociedad chilena, multiplicando lo que me venía ocurriendo con tantas invitaciones a recorrer el país para conversar, principalmente con los estudiantes.
Si hipotéticamente se te concediera el Premio Nacional, ¿implicaría ello algún cambio en el marco de la difícil relación entre las comunidades mapuches y los chilenos?
Chile es un país muy importante en el plano de la palabra, no es menor tener dos premios Nobel. En ese contexto, asumiendo mi pertenencia a un pueblo, y habiendo estado presente en sus luchas de este tiempo, podría significar alguna inflexión, porque podría ser un puente para el diálogo ya que creo que el poder también acusa un impacto desde la palabra poética.
ZONA DE CONFLICTO
Los hechos de violencia persisten en la región que habitas. A los crímenes de los jóvenes comuneros Matías Catrileo y Juan Mendoza Collío, se agregó el que afectó a la familia Luchsinger durante el verano. ¿Cuál es tu lectura sobre este último suceso?
Me parece lamentable e injustificable. Creo que los autores de tan horrible crimen no son mapuches y que el tan demorado resultado de dicha investigación así lo demostrará.
En el marco de anuncios de diálogo por parte del gobierno y de una campaña presidencial que ya comienza, ¿cuáles son las expectativas que tienen las comunidades ?
El efecto del anunciado diálogo es absolutamente mínimo y, respecto de las campañas electorales, no tengo ninguna expectativa. Me parece que con el actual modo de hacer política en Chile los únicos que se hacen cada día más expectativas son los grandes empresarios: los lucrosarios.
Hace 15 años escribiste Recado confidencial a los chilenos enfatizando la incapacidad de los chilenos de asumir su propia identidad y dialogar aceptando que existe una cosmovisión diferente, como la mapuche. ¿Le agregarías algo a ese recado? 
Encuentro lamentable que siga tan vigente. Es incomprensible que los avances sean tan mínimos y que haya recrudecido ese clima de confrontación que, cuando escribí ese recado a los chilenos, se producía en Alto Biobío producto de las represas. Luego en Lonquimay, con el intento de usurpación de territorios donde están los milenarios pehuén, o en Temulemu, zona que lideró el lonko Pascual Pichún, recientemente fallecido, con quien conversé mucho cuando allí operaba una represión policial que se asemejaba a un Estado de sitio. En este último tiempo lo mismo se ha continuado extendiendo a Temucuicui y otras zonas. El Estado chileno ha continuado optando por favorecer a las grandes forestales y sus proyectos en nuestras zonas. Aquí mismo en Kechurewe vemos aparecer los efectos de la depredación: en el verano estuvimos varios días sin agua, producto de ello.
¿Qué tendría que pasar para que se produjera un entendimiento?
A fin de cuentas nada cambiará mientras se mantenga esa postura, que viene de tiempos de la celebración del centenario, cuando se afirmó que este era un país de blancos. Chile sigue marcado por la incapacidad de asumir una propia identidad que valore su hermosa morenidad y se sigue mirando en un espejo obnubilado. Los chilenos nos mantienen en la invisibilidad y así, mientras no exista un intento serio por aceptar la diversidad cultural y una cosmovisión que no se puede asimilar o integrar a la fuerza al molde occidental dominante, el diálogo efectivo seguirá siendo una ilusión.
LA CHILENIDAD QUE ME HABITA
¿Qué consecuencias tiene en tu identificación personal y como poeta la situación que describes?
Yo nací mapuche en la comunidad de Kechurewe, donde crecí y hoy vivo. Sigo amando esta pertenencia, pero asumo también que cuando invadieron nuestro país el Estado nos regaló la nacionalidad chilena y me ha tocado vivir esa chilenidad con cercanía y también con privilegios. Entonces personalmente amo esa chilenidad que me habita como mapuche. Así como amo lo que he conocido de la diversa cultura indígena mexicana; o la de Francia, cuando pienso en Bretaña; o la de Suecia, con el pueblo sami. Porque nos une lo fundamental que estamos haciendo en este momento: cultivar la palabra para llegar a tocar aquello insondable y misterioso que es el espíritu de quien conversamos. Y eso, yo lo hago desde la visión de mundo que me tocó.
¿Te sitúas hablando desde un país diferente a Chile?
Sí, lo hago desde las cuatro ramas fundamentales del árbol de la identidad: la memoria de un territorio histórico, un idioma, una historia y una visión de mundo. Por eso me parece urgente que la sociedad chilena asuma también su chilenidad para que comprenda el valor de nuestra mapuchidad. No pienso que la cultura mapuche sea la mejor, pero sí en el derecho de nuestros hijos para que siga existiendo, con los cambios propios de toda cultura. Siento que hablamos desde un país invisible, pero que existe y sigue pensando que el mundo es un jardín. Si bien nuestro color predilecto es el azul, nuestra gente se pregunta qué sería de un jardín con flores de ese solo color. Necesitamos cuidar todos los colores y su diversidad para la maravilla del jardín. Si alguna de ellas se pierde o se marchita, perdemos todos.
El azul está omnipresente en tus libros. ¿Cuál es el sentido más profundo de esa presencia?
Es la columna vertebral de mi escritura y está asociada a los relatos que escuchaba de mis mayores. Recuerdo uno que contaba mi abuela, sobre el azul: decía que el ser humano es un espíritu y también cuerpo representado por el _corazón, que vuelve a la tierra. El primer espíritu mapuche proviene del azul del oriente, donde se levanta el sol. Esa es la energía que nos habita. Nuestros antepasados dicen que tenemos un derrotero de estrellas porque somos habitados por ese azul que es parte del infinito y que cada uno de nosotros tiene que aprender a conocer. Cuando el espíritu abandona el cuerpo, retorna al azul en el círculo de la vida.
“No pienso que la cultura mapuche sea la mejor, pero sí en el derecho de nuestros hijos para que siga existiendo. Siento que hablamos desde un país invisible, pero que existe y sigue pensando que el mundo es un jardín. Si bien nuestro color predilecto es el azul, nuestra gente se pregunta qué sería de un jardín con flores de ese solo color”.

TVFACHI MAPU MEW MOGELEY WAGLEN
Tvfachi mapu mew mogeley waglen
Tvfachi Kallfv Wenu mew vlkantukey ta ko pu rakizwam
Zoy fvtra kamapu ta ñi mvlen ta tromv
tripalu ko mew ka pvlli mew
pewmakeiñmu tayiñ pu Fvchakecheyem
Apon Kvyen fey ta ñi Pvllv –pigekey
Ñi negvmkvlechi piwke fewla Ñvkvfvy.
EN ESTE SUELO HABITAN LAS ESTRELLAS 
En este suelo habitan las estrellas
En este cielo canta el agua de la imaginación
Más allá de las nubes que surgen
de estas aguas y estos suelos
nos sueñan los Antepasados
Su Espíritu –dicen- es la Luna Llena
El Silencio: su corazón que late.
POETA EN DOS LENGUAS
Elicura: Piedra transparente.
Chihuailaf: Neblina extendida sobre un lago.
Nahuelpán: Tigre puma.
Kechurewe: Lugar cinco veces puro. (Chihuailaf aclara que la palabra puro para el mapuche significa: donde confluyen y dialogan todas las energías que componen el universo).




miércoles, 1 de mayo de 2013

POR LEÑA



Imagen: Filkun (lagartija)
Fotografía: Erwin Quintupill. Saltapura, sin fecha.

Este poema en prosa es parte de un proyecto no terminado: un libro para niños. Llevo años escribiéndolos y está casi terminado.

Por leña[1]

(Erwin Quintupill - Saltapura)

Teníamos un tronco viejo, grande, enorme. Día a día íbamos a él, a quitarle astillas para el fogón. Invadíamos el hogar de las arañas, pero debíamos seguir.

Desde lo alto la lluvia caía interminable. Las arañas salían de sus grietas y buscaban presurosas otro refugio en que dormir.

Hubo un día en que el filo del hacha abrió de pronto una rendija. Fue como un relámpago golpeando la madera. Vi agitarse un cuerpo oscuro y alargado. Así, tan rápido como me vino la imagen de un ciempiés, recordé que habitan bajo el suelo.

Era una vieja amiga de la infancia emergiendo – de entre la rígida blancura de la leña – su opaco y blando cuerpo de lagartija adormecida.

No era la flecha vestida de azul, verde y amarillo de los veranos, la eterna enamorada del sol. Era, lentamente, como extraviada, bajando para perderse en lo bajo del tronco en que la hallé.

Más tarde llegaron el temporal y la noche para quedarse hasta el amanecer. Y me quedé pensando, mirando la nada oscura que rodeaba la casa.

El tronco había quedado allí, y en los días siguientes no volví, no volví. Todo se detuvo, hasta unos días después en que no estaba.

Me fui a caminar por entre las sombras de los árboles. Me fui a caminar bajo la oscuridad nublada de la noche y hasta muy tarde no pude allegarme hasta la rueda del fogón.

Esa noche, junto con ser fría, llegó a ser la más extensa, la más solitaria y silenciosa de ese invierno.


[1] Publicado en “La palabra es la flor. Poesía Mapuche para niños”. (Programa de Educación Intercultural Bilingüe, MINEDUC, 2011).